Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Adiós querida.
Adiós querida mía, adiós te digo
como en el acongojado ladino canto,
llorando bajo las estrellas me despido
con el corazón partido, adiós te digo.
Ni los vientos de Andalucía
pudieron acarrear la fragancia de tu rosa;
ni las altas nieves de la sierra competir
con la frialdad de tu mirada.
Adiós querida.
El arquero guerrero que cabalga en mi sangre
adiós te dice mujer de armiño.
Bajo el manto sereno de la noche misma,
con mil testigos, luceros de mi alma, me despido.
Adiós te digo, querida mía.
17 de Diciembre de 2010
Adiós querida mía, adiós te digo
como en el acongojado ladino canto,
llorando bajo las estrellas me despido
con el corazón partido, adiós te digo.
Ni los vientos de Andalucía
pudieron acarrear la fragancia de tu rosa;
ni las altas nieves de la sierra competir
con la frialdad de tu mirada.
Adiós querida.
El arquero guerrero que cabalga en mi sangre
adiós te dice mujer de armiño.
Bajo el manto sereno de la noche misma,
con mil testigos, luceros de mi alma, me despido.
Adiós te digo, querida mía.
17 de Diciembre de 2010