Murder
Poeta recién llegado
En el silencio de la fría noche,
aún puedo escuchar tu risa alegre
quebrando el amargo sonido de tu ausencia,
y en mi mente resuena el estruendo
de aquello que te brindó eterno descanso.
Tu escape fue mi dolor,
el que hoy no es más que un recuerdo
difuso de tu extinta vida
desvaneciéndose en mi memoria.
Tu mirada yace cautiva
en imágenes estáticas y adormecidas,
adornando tu sepulcro corpóreo
cual si fuesen flores marchitas,
en un jardín de tierra sedienta
que noche tras noche
he inundado con mis lágrimas
sin lograr más que lodo bajo mis pies.
El fin de tus días lo elegiste
sin saber cuanto,
ni a quienes dejabas atrás,
te fuiste sin voltear abandonando
tu triste pasado y renunciando
a un futuro incierto y confuso.
Insuficiente y tormentosa fue tu estadía
tanto que solo el no estar te dio paz al final,
calmando la agonía que ahogaba
tu alma en llantos e insonoros gritos.
Por siempre estarás
brillando en el firmamento,
como la luz que en vida iluminó
cada instante de nuestras oscuras vidas.
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