Hugo Augusto
Poeta recién llegado
En un desierto se convierten mis labios
sedientos de tus escasos bezos,
las llamas del amor se apagan bajo la lluvia,
dejando cenizas, cenizas del adiós.
En mis ojos un manantial nace,
bañando mis mejillas de oscura agua,
dejando sin brillo y esperanza alguna.
Las llamas lentamente se extinguen.
Tus latidos perecen ante la luna,
apagando el eco ruidozo del corazón.
sedientos de tus escasos bezos,
las llamas del amor se apagan bajo la lluvia,
dejando cenizas, cenizas del adiós.
En mis ojos un manantial nace,
bañando mis mejillas de oscura agua,
dejando sin brillo y esperanza alguna.
Las llamas lentamente se extinguen.
Tus latidos perecen ante la luna,
apagando el eco ruidozo del corazón.