Redivivus
Poeta fiel al portal
Adiós
Ayer tu madre y yo fuimos a tu casa, abrimos cortinas y ventanas,
encendimos incienso, pusimos música y lloramos juntos.
Hoy soñé que llegaste a visitarme y me explicabas,
las verdaderas causas de tu ausencia
desperté sabiéndolo todo y entendiendo nada de nada,
a cambio una triste y flácida calma me lleno el cuerpo.
Reverdecen las macetas, los colibríes zumban en el jardín
las risas de tus hijas nos devuelven el ánimo.
El brillante sol y esta llovizna pachona me dicen
que tu historia termino, que otras historias están en curso
que es necesario continuar.
Es cierto, el sufrimiento por tu abandono me corta la respiración,
no quiero que el dolor desaparezca, pero ya no quiero sufrir.
Es cierto también que ya no podrá construirse nada entre tú y yo
y que de aquí en adelante sólo el recuerdo perdurará
Así que te doy mi adiós definitivo hija mía
y en este acto, doy por saldadas nuestras deudas,
finiquito nuestros agravios, me perdono lo perdonable,
me absuelvo de todos mis errores reales y ficticios,
para dar por terminado este asunto que hay entre tú y yo,
y si eso es posible permitir que descanses en paz.
Este poema y los titulados; Julieta, Hoy llueve, Porqué, y Harumi, fueron escritos a razón de la muerte de mi hija Julieta. Ella decidió el día 13 de junio de 2010 renunciar a la vida, tan solo tenía 27 años. Ya no sufro, pero aun me duele su ausencia.
Ayer tu madre y yo fuimos a tu casa, abrimos cortinas y ventanas,
encendimos incienso, pusimos música y lloramos juntos.
Hoy soñé que llegaste a visitarme y me explicabas,
las verdaderas causas de tu ausencia
desperté sabiéndolo todo y entendiendo nada de nada,
a cambio una triste y flácida calma me lleno el cuerpo.
Reverdecen las macetas, los colibríes zumban en el jardín
las risas de tus hijas nos devuelven el ánimo.
El brillante sol y esta llovizna pachona me dicen
que tu historia termino, que otras historias están en curso
que es necesario continuar.
Es cierto, el sufrimiento por tu abandono me corta la respiración,
no quiero que el dolor desaparezca, pero ya no quiero sufrir.
Es cierto también que ya no podrá construirse nada entre tú y yo
y que de aquí en adelante sólo el recuerdo perdurará
Así que te doy mi adiós definitivo hija mía
y en este acto, doy por saldadas nuestras deudas,
finiquito nuestros agravios, me perdono lo perdonable,
me absuelvo de todos mis errores reales y ficticios,
para dar por terminado este asunto que hay entre tú y yo,
y si eso es posible permitir que descanses en paz.
Este poema y los titulados; Julieta, Hoy llueve, Porqué, y Harumi, fueron escritos a razón de la muerte de mi hija Julieta. Ella decidió el día 13 de junio de 2010 renunciar a la vida, tan solo tenía 27 años. Ya no sufro, pero aun me duele su ausencia.
Felipe García Montiel.
030811
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