David Sanz García
Poeta recién llegado
He vertido mi último anhelo
Para apagar todos los clavos ardiendo
con los que, incrédulo por verte partiendo,
clavé mis pies contra el suelo.
He agotado mis infinitas ganas de un regreso
Para no dejarme ni un resquicio de duda,
en este corazón de alterne y voz muda,
de que eres sólo pasado, ya sólo eso.
Las últimas lágrimas que te pertenecen
De los últimos ecos de un te quiero
Se fugaron con un grito, triste mensajero,
De dolores que marchitan y sueños que perecen.
No echaré en falta tu pelo en cada aurora
Ni en cada bello rostro esperaré encontrarte
Pues tengo más ganas de vivir sin ti ahora,
que ganas tenía antes de tan sólo amarte.
Ya sé caminar sin usar este viejo cayado
Sobre el que apoyaba tu ausencia a cada rato,
serás ahora entre el pecho y el omoplato
un viejo tatuaje, marca de amor casi olvidado.
Toda mi vida pensaré que me perdiste
Y que en el ocaso de cada verano
Mirarás al cielo, sin éxito buscarás mi mano
Y un largo minuto, tornará a tu alma triste.
Pues decidiste cambiar el destino,
Tirar las perdices y olvidar las hadas
del bello cuento que en épocas pasadas,
fue mi fuerza y tu fe, fue tu edén y mi camino.