ALMA GRANDE
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay constancia que me negaba
a navegar el mar de la tristeza,
donde la tempestad del adiós
hiere más que mil cuchillos,
donde las heridas se encarnan
y supuran más dolor con la sal
del llanto de la melancolía,
donde la soledad de alta mar
te aprisiona y enloquece sin piedad;
me negaba a escribir la bitácora
de mi propia calamidad.
Cuántas veces grite hoy no, por favor
simplemente no,
no quería pasar al cementerio del desamor
donde se abandonan los corazones rotos
y mucho menos relatar los ayes de dolor
que ahí retumban en el eco de la nostalgia,
donde los pasillos están anegados
de tanto llanto, suspiros frustrados,
amores rechazados e incomprendidos;
me negaba a depositar el mío
revolcado, adolorido y rechazado
que tanto, quiero, atesoro y cuido.
Como se niega el doliente
Sepultar al ser querido.
¿Dónde arrumbar tanta dicha, placer
Y amor compartido?
En ese tétrico lugar de corazones rotos
hay rincones donde reina el adiós
y la despedida gobierna, en el
juro haber visto tirado versos,
rimas y canciones herrumbradas
por el acido del letal olvido,
que tanto corroe, lastima y lacera.
No por favor, no. Quién quiere
convertirse en masoquista escribano.
En fin, heme aquí gimiendo de dolor,
en verdad créanme que no escribo,
y si lo hiciera, son hídricas y saladas
mis palabras, porque estoy llorando.
Sin reproches ¿porqué no agradecido?
lo vivido con ella fue delicia.
Puede ser, así lo creo, q ue estos versos
atropellados por el dolor y el llanto
y sin algún reclamo para ella,
sean los últimos que yo le escriba
y las últimas lágrimas que derramo.
Adiós.
21-IX- 2013
a navegar el mar de la tristeza,
donde la tempestad del adiós
hiere más que mil cuchillos,
donde las heridas se encarnan
y supuran más dolor con la sal
del llanto de la melancolía,
donde la soledad de alta mar
te aprisiona y enloquece sin piedad;
me negaba a escribir la bitácora
de mi propia calamidad.
Cuántas veces grite hoy no, por favor
simplemente no,
no quería pasar al cementerio del desamor
donde se abandonan los corazones rotos
y mucho menos relatar los ayes de dolor
que ahí retumban en el eco de la nostalgia,
donde los pasillos están anegados
de tanto llanto, suspiros frustrados,
amores rechazados e incomprendidos;
me negaba a depositar el mío
revolcado, adolorido y rechazado
que tanto, quiero, atesoro y cuido.
Como se niega el doliente
Sepultar al ser querido.
¿Dónde arrumbar tanta dicha, placer
Y amor compartido?
En ese tétrico lugar de corazones rotos
hay rincones donde reina el adiós
y la despedida gobierna, en el
juro haber visto tirado versos,
rimas y canciones herrumbradas
por el acido del letal olvido,
que tanto corroe, lastima y lacera.
No por favor, no. Quién quiere
convertirse en masoquista escribano.
En fin, heme aquí gimiendo de dolor,
en verdad créanme que no escribo,
y si lo hiciera, son hídricas y saladas
mis palabras, porque estoy llorando.
Sin reproches ¿porqué no agradecido?
lo vivido con ella fue delicia.
Puede ser, así lo creo, q ue estos versos
atropellados por el dolor y el llanto
y sin algún reclamo para ella,
sean los últimos que yo le escriba
y las últimas lágrimas que derramo.
Adiós.
21-IX- 2013