Okr
Poeta recién llegado
Ocultarse en el trabajo, o saciar las penas con drogas legales, romper las farolas, o quemar Madrid. Todo vale en el camino del olvido, cuando el dolor es más profundo que tu propio retiro.
Meterse en la cama y llorar con la almohada, robar en los supermercados para acabar en una cárcel como la que encierra mi alma.
Disfraz de pirata o de muerto viviente que más dará el color que te atrapa, sonríes sin gracia, bebes con ganas, escudos perfectos del hombre duro que siempre gana.
Países en llamas, cruzadas perdidas, héroes muertos por flechas lanzadas, dioses caídos de altas montañas.
Perdido en el mundo como tantas balas, sin rumbo fijo y con ganas de impactar o caer al agua, al final todo acaba tan rápido como se dispara.
La sonrisa de un día es la muerte en el siguiente, o tal vez tengas suerte y te dure más tiempo del que tarda cuando pasa tu vida por delante de ti en un accidente.
Sonrío a la vida mostrando los dientes, aunque mi desdicha sea pura codicia, tener lo que un músico loco ansia, un alma vendida al diablo que al final de un suspiro te quita.
Tocar mi guitarra es mi última risa, mi rostro gritando al mundo que toco sin prisa, valgo más que unos centavos en el metro, o una palmadita en la espalda de otro músico que se cree perfecto.
Una última mirada era lo que deseaba, una despedida, un hasta mañana, aunque después fuesen palabras falsas.
Un “te dejo” por algo real, fuera del cielo y el infierno que creamos para encerrar nuestras almas.
Okr
Meterse en la cama y llorar con la almohada, robar en los supermercados para acabar en una cárcel como la que encierra mi alma.
Disfraz de pirata o de muerto viviente que más dará el color que te atrapa, sonríes sin gracia, bebes con ganas, escudos perfectos del hombre duro que siempre gana.
Países en llamas, cruzadas perdidas, héroes muertos por flechas lanzadas, dioses caídos de altas montañas.
Perdido en el mundo como tantas balas, sin rumbo fijo y con ganas de impactar o caer al agua, al final todo acaba tan rápido como se dispara.
La sonrisa de un día es la muerte en el siguiente, o tal vez tengas suerte y te dure más tiempo del que tarda cuando pasa tu vida por delante de ti en un accidente.
Sonrío a la vida mostrando los dientes, aunque mi desdicha sea pura codicia, tener lo que un músico loco ansia, un alma vendida al diablo que al final de un suspiro te quita.
Tocar mi guitarra es mi última risa, mi rostro gritando al mundo que toco sin prisa, valgo más que unos centavos en el metro, o una palmadita en la espalda de otro músico que se cree perfecto.
Una última mirada era lo que deseaba, una despedida, un hasta mañana, aunque después fuesen palabras falsas.
Un “te dejo” por algo real, fuera del cielo y el infierno que creamos para encerrar nuestras almas.
Okr