Cesia solan
Poeta recién llegado
- ¡Señor, señor, señor! - dije que lo la voz quebrada
La neblina era densa, mis ojos no llegaban a percibir donde él estaba, corrí y corrí con los ojos en ahogo, entre el bosque la penumbra que había y cuerpos abandonados que susurraban de dolor.
La lluvia comenzó y el olor putrefacto, las sombras corrieron por los árboles junto a mí, buscando un alma más, un esclavo, un simple humano ciego en dolor.
La neblina paro y me detuve enfrente de un gran árbol, me si cuenta que había algo colgado, un cuerpo, era.... El cuerpo de él, mis ojos continuaron en un llanto desgarrador, mi voz empezó a temblar.
Mi sangre brotó por el suelo, mis gritos eran más intensos, me ahogue en mi propia miseria, en mi propio dolor, así morí y me entregue a la dolorosa verdad.
La neblina era densa, mis ojos no llegaban a percibir donde él estaba, corrí y corrí con los ojos en ahogo, entre el bosque la penumbra que había y cuerpos abandonados que susurraban de dolor.
La lluvia comenzó y el olor putrefacto, las sombras corrieron por los árboles junto a mí, buscando un alma más, un esclavo, un simple humano ciego en dolor.
La neblina paro y me detuve enfrente de un gran árbol, me si cuenta que había algo colgado, un cuerpo, era.... El cuerpo de él, mis ojos continuaron en un llanto desgarrador, mi voz empezó a temblar.
Mi sangre brotó por el suelo, mis gritos eran más intensos, me ahogue en mi propia miseria, en mi propio dolor, así morí y me entregue a la dolorosa verdad.