Él
Miraba yo,
el cielo despejado
que se reflejaba en sus ojos
ahora extraños,
hermosos de mirada perdida
Ella
Lo veía yo, y no me importaba
ni su mirada tierna,
ni sus dulces besos;
nisiquiera esa sonrisa sincera
El
Estaba ella extraña, como fría
sus ojos no brillaban
como en nuestras lunas de antaño,
mi noche no la cubría,
tampoco mis besos en flor
mientras ella me sonreía
sentía como se iba el amor.
Ella
A él nosé si llegué a amarlo,
mas para mi fue provechoso
entre sus susurros
y mis mentiras de amor,
entre mi venganza
y su inocencia
que para mi conciencia
solo fue una extravagancia.
Él
-?Qué sucede, porque no me miras?-
mientras mis manos se frotaban entre si,
mientras mi boca se encontraba seca
y el frío de la tarde asolaba mi cuerpo...
te busqu? as?, entre tus palabras,
entre lo que no deseabas decir,
entre tus desv?os de miradas;
al fin record?
que no fueron suficientes,
mis besos en la noche,
ni las alas que poseo,
nisiquiera la luna negra
que no puedo ver con mis ojos
dejé de advertirme,
que ya no pensabas en mi...
Ella
-No deseo mirate-
Mas bien dejame mentirte,
engañarte, hacerte creer una vez más
que eres especial para mí,
que olvides que eres mi titere, mi pañuelo de lágrimas;
pues ya disfrute de tus besos,
y las lunas que me regalabas en las noches.
Disfruté tambien del encierro,
de tu mundo único y cautivo
disfruté ya de tus alas
con las que aprend? a volar,
disfrut? de tu luz personal
que me salvó de las tinieblas,
para siempre, para introducirme en algo mas bello...
el amor entre las sombras
-Simplemende deseo decirte-
Él
-?Qué cosa, que sucede necesitas algo?-
En mi mente pienso, por las nubes
entre la brisa furtiva que hace bailar mi cabellera,
me acerqué y toqué sus manos...
Ella
Me miraba tiernamente,
mientras mi se se enfriaba,
este cuerpo malevolente
el cual él adoraba
-Me voy y nada hará que me detenga-
nisiquiera tus caricias, pensé en el acto
había ya yo cumplido
con destruir un corazón más
Él
-No te vayas te lo ruego-
Y a mi mismo me decía, que yo me consolaría
con los ríos, con los valles
o tal vez las grandes catedrales
podrian apaciguar mi llanto, como los de otros mortales
me miento, lo sé; pero mas me duele
que ella a mi me mentiría
Ella
Adios mi mal amado,
nectar de mi existencia
del cual como cantaro vacío
sorbi su inocencia
El
Adios amada mía,
ya no escucho tus susurros
mientras mis lagrimas derramantes
te dicen adios..
Miraba yo,
el cielo despejado
que se reflejaba en sus ojos
ahora extraños,
hermosos de mirada perdida
Ella
Lo veía yo, y no me importaba
ni su mirada tierna,
ni sus dulces besos;
nisiquiera esa sonrisa sincera
El
Estaba ella extraña, como fría
sus ojos no brillaban
como en nuestras lunas de antaño,
mi noche no la cubría,
tampoco mis besos en flor
mientras ella me sonreía
sentía como se iba el amor.
Ella
A él nosé si llegué a amarlo,
mas para mi fue provechoso
entre sus susurros
y mis mentiras de amor,
entre mi venganza
y su inocencia
que para mi conciencia
solo fue una extravagancia.
Él
-?Qué sucede, porque no me miras?-
mientras mis manos se frotaban entre si,
mientras mi boca se encontraba seca
y el frío de la tarde asolaba mi cuerpo...
te busqu? as?, entre tus palabras,
entre lo que no deseabas decir,
entre tus desv?os de miradas;
al fin record?
que no fueron suficientes,
mis besos en la noche,
ni las alas que poseo,
nisiquiera la luna negra
que no puedo ver con mis ojos
dejé de advertirme,
que ya no pensabas en mi...
Ella
-No deseo mirate-
Mas bien dejame mentirte,
engañarte, hacerte creer una vez más
que eres especial para mí,
que olvides que eres mi titere, mi pañuelo de lágrimas;
pues ya disfrute de tus besos,
y las lunas que me regalabas en las noches.
Disfruté tambien del encierro,
de tu mundo único y cautivo
disfruté ya de tus alas
con las que aprend? a volar,
disfrut? de tu luz personal
que me salvó de las tinieblas,
para siempre, para introducirme en algo mas bello...
el amor entre las sombras
-Simplemende deseo decirte-
Él
-?Qué cosa, que sucede necesitas algo?-
En mi mente pienso, por las nubes
entre la brisa furtiva que hace bailar mi cabellera,
me acerqué y toqué sus manos...
Ella
Me miraba tiernamente,
mientras mi se se enfriaba,
este cuerpo malevolente
el cual él adoraba
-Me voy y nada hará que me detenga-
nisiquiera tus caricias, pensé en el acto
había ya yo cumplido
con destruir un corazón más
Él
-No te vayas te lo ruego-
Y a mi mismo me decía, que yo me consolaría
con los ríos, con los valles
o tal vez las grandes catedrales
podrian apaciguar mi llanto, como los de otros mortales
me miento, lo sé; pero mas me duele
que ella a mi me mentiría
Ella
Adios mi mal amado,
nectar de mi existencia
del cual como cantaro vacío
sorbi su inocencia
El
Adios amada mía,
ya no escucho tus susurros
mientras mis lagrimas derramantes
te dicen adios..