Ya no me quedan esperanzas para atormentar,
ni sueños por alcanzar, solo tengo mi alma o lo que queda de ella
bajos millones de torpezas, que insisten en hacerme caer,
y la insistencia de la nubes por hacerme llorar, me congela
la pequeña sonrisa que me esfuerzo por hacer,
sin remedio vuelvo a llorar,
una y otra vez,
nada se hace con colores, todo es oscuro,
es lo que no le puedo reprochar al destino,
que cada esta mas cerca del final,
ya no quedan vidrios por quebrar,
ya la noche cae sobre el fondo de mi corazón.