José Antonio Pérez Díaz
Poeta recién llegado
Yo pensaba que unos ojos,
quizás una sonrisa;
El sabor de unos labios;
El latir de un corazón
entre mis brazos.
Una noche y el amanecer
entre sabanas revueltas,
empapado en el sudor que
da el amor, tan loco
como la vida misma.
Lugares que en mi memoria
nunca mueren;
Melodías que mi pensamiento
entona desafinadamente.
Escasos momentos de felicidad,
que llenan de recuerdos
mi alma ingenua e infantil,
batiéndolos en soledad.
Yo pensaba que se marcharía,
que solo alguna vez volvería
de visita, que no se quedaría
para siempre en mi vida.
Pero aquí está, tan invisible
algunos días, pero tan cierta
que en mis ojos esta escrita.
Y aunque en mi no veas
lagrimas, de sobra sabes
como se llama.
quizás una sonrisa;
El sabor de unos labios;
El latir de un corazón
entre mis brazos.
Una noche y el amanecer
entre sabanas revueltas,
empapado en el sudor que
da el amor, tan loco
como la vida misma.
Lugares que en mi memoria
nunca mueren;
Melodías que mi pensamiento
entona desafinadamente.
Escasos momentos de felicidad,
que llenan de recuerdos
mi alma ingenua e infantil,
batiéndolos en soledad.
Yo pensaba que se marcharía,
que solo alguna vez volvería
de visita, que no se quedaría
para siempre en mi vida.
Pero aquí está, tan invisible
algunos días, pero tan cierta
que en mis ojos esta escrita.
Y aunque en mi no veas
lagrimas, de sobra sabes
como se llama.