Hector Alberto Villarruel
Poeta que considera el portal su segunda casa
ADORARÉ TUS OJOS DE AGUA
Madura dentro de mi mismo,
el instante precoz y una fracción de segundo,
en la que vive la muerte, vivaz y enmascarada,
amenazándome con su algarabía.
He decidido expulsar su follaje delirante
y vivir detrás de sus imágenes indescriptibles,
salir al frente con mi traje en llamas
hacia el centro del círculo que inventa.
Y mientras el tiempo se cierra como un puño,
beberé cada instante, como un fruto que madura;
mis pensamientos pondré
-sólo en los pájaros-,
que tu boca escriben en mi piel
y adoraré tus ojos de agua.
Hector Alberto Villarruel
Madura dentro de mi mismo,
el instante precoz y una fracción de segundo,
en la que vive la muerte, vivaz y enmascarada,
amenazándome con su algarabía.
He decidido expulsar su follaje delirante
y vivir detrás de sus imágenes indescriptibles,
salir al frente con mi traje en llamas
hacia el centro del círculo que inventa.
Y mientras el tiempo se cierra como un puño,
beberé cada instante, como un fruto que madura;
mis pensamientos pondré
-sólo en los pájaros-,
que tu boca escriben en mi piel
y adoraré tus ojos de agua.
Hector Alberto Villarruel