jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
los días se deslizan monótonos y aburridos
en la mañana bajo a la playa y camino a lo largo de
la orilla del mar hasta el pueblo
desayuno pescado asado y un par de cervezas en
una de las ramadas junto al río
la hija de la dueña de la ramada tiene 17 años y debe
pesar 150 kilos
de esos 150 por lo menos 120 son de culo
me sonríe cuando me lleva las tostadas y los
limones a la mesa
una sonrisa de niña inocente
sus bien trazados labios se curvan sin malicia y
entonces entreveo sus pequeños dientes blancos que
fulguran
y me imagino un pájaro escondido allí dentro
que abre sus alas blancas al sentir la brisa del
mar
y escapa volando hacia el cielo
más ligero que el aire
tan quebradizo como la luz
a lucía, que no lo dejó ser
en la mañana bajo a la playa y camino a lo largo de
la orilla del mar hasta el pueblo
desayuno pescado asado y un par de cervezas en
una de las ramadas junto al río
la hija de la dueña de la ramada tiene 17 años y debe
pesar 150 kilos
de esos 150 por lo menos 120 son de culo
me sonríe cuando me lleva las tostadas y los
limones a la mesa
una sonrisa de niña inocente
sus bien trazados labios se curvan sin malicia y
entonces entreveo sus pequeños dientes blancos que
fulguran
y me imagino un pájaro escondido allí dentro
que abre sus alas blancas al sentir la brisa del
mar
y escapa volando hacia el cielo
más ligero que el aire
tan quebradizo como la luz
a lucía, que no lo dejó ser
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