XANA
Poeta fiel al portal
En ese afán de confundir al cielo,
de ser negro titán zaino en el albero,
quisiera al sol poner a un palmo del suelo
y levantar al viento con cada amanecida.
En la pura felicidad de confundir
el nombre de las cosas, de ingeniarles
deudos y otros apellidos, desde las alturas
desciendo a contemplar las cimas.
Las noches paso al raso, no hay dinero,
pues donde fue el asa fue el caldero,
los días ya no son de vino y rosas,
así que mi tiempo aligero, dejándome
abrigar por una insomne resaca
en la que hasta las ratas dormitan
dentro de mi sombrero.
El pan ya no sacia el hambre de los celos,
mientras la carne, atadas a la espalda
las gavillas del deseo, padece
el prejuicio de la duda.
Aquí, ya perdida la mesura, la agonía
es tan solo un ronco latido pasajero;
así que me postulo, yo el primero,
para ser testigo y, a la vez, bien parecido
cadáver en mi propio duelo.
de ser negro titán zaino en el albero,
quisiera al sol poner a un palmo del suelo
y levantar al viento con cada amanecida.
En la pura felicidad de confundir
el nombre de las cosas, de ingeniarles
deudos y otros apellidos, desde las alturas
desciendo a contemplar las cimas.
Las noches paso al raso, no hay dinero,
pues donde fue el asa fue el caldero,
los días ya no son de vino y rosas,
así que mi tiempo aligero, dejándome
abrigar por una insomne resaca
en la que hasta las ratas dormitan
dentro de mi sombrero.
El pan ya no sacia el hambre de los celos,
mientras la carne, atadas a la espalda
las gavillas del deseo, padece
el prejuicio de la duda.
Aquí, ya perdida la mesura, la agonía
es tan solo un ronco latido pasajero;
así que me postulo, yo el primero,
para ser testigo y, a la vez, bien parecido
cadáver en mi propio duelo.