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Hoy tus recuerdos
me han vuelto a despertar,
llenando de ilusiones
este irreverente corazón.
Me han vuelto atrapar
enredandome en esos ojos,
cargados de tiernas miradas
que solo desprenden pasión.
Y mientras...
esa lluvia incesante
golpea con fuerza,
la ventana de mi habitación,
el silencio me dicta este poema,
con el que solo quiero
demostrarle todo mi amor.
Solo son recuerdos,
pero no cejan de provocar
cada noche,
olas impacientes en mi interior.
Alterando todos mis sentidos,
golpeando mi pecho,
como una marea
contra un viejo galeón.
Mientras este mar,
en el que se ahogan mis silencios,
salpica con su espuma,
esos labios sedientos
que de caricias
puedan aplacar su ardor.
Y delante de mi....
transcurren esos recuerdos
como una premonición.
Es como un oceano,
que se mueve
dentro de mi pensamiento,
que igual desciende
con calma y placidamente
por mi intimidad,
como de pronto
se desata y enfureciendose,
empieza a desnudar mi soledad.
Entonces...
dejo que ese mar embravecido
me hable de ti.
Que su galerna me traiga tu voz
y me vuelva hacer sentir
esos gritos desesperados,
que confabulados con el viento,
se aferran a mi.
Desarmando toda mi fortaleza,
dejando atras
cada momento del ayer,
para que hoy los volvamos a vivir.
Y a través...
de esas olas del mar,
sus latidos
empiezan a fluir dentro de mi.
Me empieza a hipnotizar,
esa sensualidad
enigmatica de su mirada.
Notando el roce
de esos palpitantes
y humedos labios.
Al tiempo que me regala
tremulas caricias llenas de deseo,
que resbalan
como cataratas desbordadas
por mi cuerpo.
Y es en esos momentos...
cuando la siento aferrada
en lo mas profundo de mi ser.
Ahogados
en jadeantes movimientos,
llenos de pasión incontenible.
Amándose como dos locos,
perdidos en el tiempo inconmensurable,
buscando una salida
de una vida anodina,
que los pueda alejar
en busca de sueños.
Dos almas naufragando
entre un oleaje de caricias,
a merced del viento,
como un barco sin timón.
Cuerpos solo sedientos de amor, buscándose una noche mas,
por cada rincón.
Esperando que les sorprenda
un nuevo amanecer,
en el que se desvanezca
otra vez, toda su ilusión.
Volviendo a esa
inconmensurable realidad,
que con ellos no tiene compasión.
Hoy tus recuerdos
me han vuelto a despertar,
llenando de ilusiones
este irreverente corazón.
Me han vuelto atrapar
enredandome en esos ojos,
cargados de tiernas miradas
que solo desprenden pasión.
Y mientras...
esa lluvia incesante
golpea con fuerza,
la ventana de mi habitación,
el silencio me dicta este poema,
con el que solo quiero
demostrarle todo mi amor.
Solo son recuerdos,
pero no cejan de provocar
cada noche,
olas impacientes en mi interior.
Alterando todos mis sentidos,
golpeando mi pecho,
como una marea
contra un viejo galeón.
Mientras este mar,
en el que se ahogan mis silencios,
salpica con su espuma,
esos labios sedientos
que de caricias
puedan aplacar su ardor.
Y delante de mi....
transcurren esos recuerdos
como una premonición.
Es como un oceano,
que se mueve
dentro de mi pensamiento,
que igual desciende
con calma y placidamente
por mi intimidad,
como de pronto
se desata y enfureciendose,
empieza a desnudar mi soledad.
Entonces...
dejo que ese mar embravecido
me hable de ti.
Que su galerna me traiga tu voz
y me vuelva hacer sentir
esos gritos desesperados,
que confabulados con el viento,
se aferran a mi.
Desarmando toda mi fortaleza,
dejando atras
cada momento del ayer,
para que hoy los volvamos a vivir.
Y a través...
de esas olas del mar,
sus latidos
empiezan a fluir dentro de mi.
Me empieza a hipnotizar,
esa sensualidad
enigmatica de su mirada.
Notando el roce
de esos palpitantes
y humedos labios.
Al tiempo que me regala
tremulas caricias llenas de deseo,
que resbalan
como cataratas desbordadas
por mi cuerpo.
Y es en esos momentos...
cuando la siento aferrada
en lo mas profundo de mi ser.
Ahogados
en jadeantes movimientos,
llenos de pasión incontenible.
Amándose como dos locos,
perdidos en el tiempo inconmensurable,
buscando una salida
de una vida anodina,
que los pueda alejar
en busca de sueños.
Dos almas naufragando
entre un oleaje de caricias,
a merced del viento,
como un barco sin timón.
Cuerpos solo sedientos de amor, buscándose una noche mas,
por cada rincón.
Esperando que les sorprenda
un nuevo amanecer,
en el que se desvanezca
otra vez, toda su ilusión.
Volviendo a esa
inconmensurable realidad,
que con ellos no tiene compasión.
Hoy tus recuerdos
me han vuelto a despertar,
llenando de ilusiones
este irreverente corazón.
Me han vuelto atrapar
enredandome en esos ojos,
cargados de tiernas miradas
que solo desprenden pasión.
Y mientras...
esa lluvia incesante
golpea con fuerza,
la ventana de mi habitación,
el silencio me dicta este poema,
con el que solo quiero
demostrarle todo mi amor.
Solo son recuerdos,
pero no cejan de provocar
cada noche,
olas impacientes en mi interior.
Alterando todos mis sentidos,
golpeando mi pecho,
como una marea
contra un viejo galeón.
Mientras este mar,
en el que se ahogan mis silencios,
salpica con su espuma,
esos labios sedientos
que de caricias
puedan aplacar su ardor.
Y delante de mi....
transcurren esos recuerdos
como una premonición.
Es como un oceano,
que se mueve
dentro de mi pensamiento,
que igual desciende
con calma y placidamente
por mi intimidad,
como de pronto
se desata y enfureciendose,
empieza a desnudar mi soledad.
Entonces...
dejo que ese mar embravecido
me hable de ti.
Que su galerna me traiga tu voz
y me vuelva hacer sentir
esos gritos desesperados,
que confabulados con el viento,
se aferran a mi.
Desarmando toda mi fortaleza,
dejando atras
cada momento del ayer,
para que hoy los volvamos a vivir.
Y a través...
de esas olas del mar,
sus latidos
empiezan a fluir dentro de mi.
Me empieza a hipnotizar,
esa sensualidad
enigmatica de su mirada.
Notando el roce
de esos palpitantes
y humedos labios.
Al tiempo que me regala
tremulas caricias llenas de deseo,
que resbalan
como cataratas desbordadas
por mi cuerpo.
Y es en esos momentos...
cuando la siento aferrada
en lo mas profundo de mi ser.
Ahogados
en jadeantes movimientos,
llenos de pasión incontenible.
Amándose como dos locos,
perdidos en el tiempo inconmensurable,
buscando una salida
de una vida anodina,
que los pueda alejar
en busca de sueños.
Dos almas naufragando
entre un oleaje de caricias,
a merced del viento,
como un barco sin timón.
Cuerpos solo sedientos de amor, buscándose una noche mas,
por cada rincón.
Esperando que les sorprenda
un nuevo amanecer,
en el que se desvanezca
otra vez, toda su ilusión.
Volviendo a esa
inconmensurable realidad,
que con ellos no tiene compasión.
Realmente una poesía sensible que atrapa.
Esos recuerdos estimulan el corazón y el alma.
Una bonita y solemne versión musical.
Siempre es un honor visitarlo amigo.
Hoy tus recuerdos
me han vuelto a despertar,
llenando de ilusiones
este irreverente corazón.
Me han vuelto atrapar
enredandome en esos ojos,
cargados de tiernas miradas
que solo desprenden pasión.
Y mientras...
esa lluvia incesante
golpea con fuerza,
la ventana de mi habitación,
el silencio me dicta este poema,
con el que solo quiero
demostrarle todo mi amor.
Solo son recuerdos,
pero no cejan de provocar
cada noche,
olas impacientes en mi interior.
Alterando todos mis sentidos,
golpeando mi pecho,
como una marea
contra un viejo galeón.
Mientras este mar,
en el que se ahogan mis silencios,
salpica con su espuma,
esos labios sedientos
que de caricias
puedan aplacar su ardor.
Y delante de mi....
transcurren esos recuerdos
como una premonición.
Es como un oceano,
que se mueve
dentro de mi pensamiento,
que igual desciende
con calma y placidamente
por mi intimidad,
como de pronto
se desata y enfureciendose,
empieza a desnudar mi soledad.
Entonces...
dejo que ese mar embravecido
me hable de ti.
Que su galerna me traiga tu voz
y me vuelva hacer sentir
esos gritos desesperados,
que confabulados con el viento,
se aferran a mi.
Desarmando toda mi fortaleza,
dejando atras
cada momento del ayer,
para que hoy los volvamos a vivir.
Y a través...
de esas olas del mar,
sus latidos
empiezan a fluir dentro de mi.
Me empieza a hipnotizar,
esa sensualidad
enigmatica de su mirada.
Notando el roce
de esos palpitantes
y humedos labios.
Al tiempo que me regala
tremulas caricias llenas de deseo,
que resbalan
como cataratas desbordadas
por mi cuerpo.
Y es en esos momentos...
cuando la siento aferrada
en lo mas profundo de mi ser.
Ahogados
en jadeantes movimientos,
llenos de pasión incontenible.
Amándose como dos locos,
perdidos en el tiempo inconmensurable,
buscando una salida
de una vida anodina,
que los pueda alejar
en busca de sueños.
Dos almas naufragando
entre un oleaje de caricias,
a merced del viento,
como un barco sin timón.
Cuerpos solo sedientos de amor, buscándose una noche mas,
por cada rincón.
Esperando que les sorprenda
un nuevo amanecer,
en el que se desvanezca
otra vez, toda su ilusión.
Volviendo a esa
inconmensurable realidad,
que con ellos no tiene compasión.
Gracias por detenerte en mis humildes letras y dejar tu huella en ellas amiga Luciana.
Es un honor para mi encontrarte paseando entre mis versos.
Siempre un fuerte abrazo desde los poéticos cielos de este halcón.