Anne_
I killed Bukowski.
Haber muerto y seguir viviendo
Estuve moviéndome
entre los congelados pies del cielo,
y me veía recopilando dedos
entre los relojes y horas entre los dedos,
pero solo eran rocas y afiches
de Coca- Cola que decían
que tengamos cuidado allá afuera,
la lógica, es ser lo más ilógico posible, por qué?,
porque todo está como quiere estar,
nosotros fuera de la cadena alimenticia
temiéndole a las arañas, yo no tengo pureza,
nunca la tuve, he robado, mentido,
asesinado, ido a la iglesia
en pantuflas y mostrando el ombligo,
y hasta construí naves de piedra
para invadir los atardeceres sombríos
que se escapaban
entre los arboles de la Av. Salaverry,
puse play a canciones en reverso
y aprendí que la tv nunca fue el problema,
que no existe más enfermedad
que la industria farmacéutica
y que el aborto es verde.
Allá el cielo era oscuro,
no tuve fuerzas para mirar,
pero al no ver sombras
naufragando en mis manos,
lo supe…Que el cielo era oscuro
y delicadamente lloraba perdido,
y su lluvia eran pájaros secos,
chicos azules que no sabían dónde ir
y boxeadores repartiendo
el correo los domingos.
Te extraño.
Estuve moviéndome
entre los congelados pies del cielo,
y me veía recopilando dedos
entre los relojes y horas entre los dedos,
pero solo eran rocas y afiches
de Coca- Cola que decían
que tengamos cuidado allá afuera,
la lógica, es ser lo más ilógico posible, por qué?,
porque todo está como quiere estar,
nosotros fuera de la cadena alimenticia
temiéndole a las arañas, yo no tengo pureza,
nunca la tuve, he robado, mentido,
asesinado, ido a la iglesia
en pantuflas y mostrando el ombligo,
y hasta construí naves de piedra
para invadir los atardeceres sombríos
que se escapaban
entre los arboles de la Av. Salaverry,
puse play a canciones en reverso
y aprendí que la tv nunca fue el problema,
que no existe más enfermedad
que la industria farmacéutica
y que el aborto es verde.
Allá el cielo era oscuro,
no tuve fuerzas para mirar,
pero al no ver sombras
naufragando en mis manos,
lo supe…Que el cielo era oscuro
y delicadamente lloraba perdido,
y su lluvia eran pájaros secos,
chicos azules que no sabían dónde ir
y boxeadores repartiendo
el correo los domingos.
Te extraño.
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