Pescador nublado
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nos enseñaron que sin una meta el camino no tiene sentido,
que lo que te define no es lo que eres, sino lo que aparentas
Que eres un nombre, un apellido, un domicilio, una propiedad,
cuando en realidad somos por derecho de nacimiento.
Nos enseñaron a definir, a poner límites a lo que no sabe de finales.
A comprender las cosas que no necesitan nombrarse.
Nos educaron para cuestionar o negar antes de aceptar.
Para desconfiar antes de mirar la mano que se nos extiende.
Nos enseñaron que llorar es sinónimo de dolor,
que cuando pierdes te quedas a esperar la próxima tragedia,
que cuando una promesa se rompe el alma responde de la misma forma.
Nos dijeron que se deben ahogar las voces, no a darles cauce.
Nunca nos dijeron que las alas no solo las poseen las aves,
que no toda el agua ahoga ni todo fuego quema,
que no todo fracaso es una oportunidad para rendirse,
que no toda nube gris nos traerá la lluvia.
Pocos nos enseñaron sobre la compañía que nos podemos dar en la soledad,
que el hecho de que no estemos diseñados para el vuelo sea impedimento para soñarlo.
No nos enseñaron de la alegría del río que corre para nutrir a su madre tierra.
Nunca nos hablaron de lo afortunados que somos.
que lo que te define no es lo que eres, sino lo que aparentas
Que eres un nombre, un apellido, un domicilio, una propiedad,
cuando en realidad somos por derecho de nacimiento.
Nos enseñaron a definir, a poner límites a lo que no sabe de finales.
A comprender las cosas que no necesitan nombrarse.
Nos educaron para cuestionar o negar antes de aceptar.
Para desconfiar antes de mirar la mano que se nos extiende.
Nos enseñaron que llorar es sinónimo de dolor,
que cuando pierdes te quedas a esperar la próxima tragedia,
que cuando una promesa se rompe el alma responde de la misma forma.
Nos dijeron que se deben ahogar las voces, no a darles cauce.
Nunca nos dijeron que las alas no solo las poseen las aves,
que no toda el agua ahoga ni todo fuego quema,
que no todo fracaso es una oportunidad para rendirse,
que no toda nube gris nos traerá la lluvia.
Pocos nos enseñaron sobre la compañía que nos podemos dar en la soledad,
que el hecho de que no estemos diseñados para el vuelo sea impedimento para soñarlo.
No nos enseñaron de la alegría del río que corre para nutrir a su madre tierra.
Nunca nos hablaron de lo afortunados que somos.
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