BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te miro y no me miras,
estatua doliente del África más
antigua; con tus derrotas más hondas,
y con tus pantalones contemporáneos,
forjas tu sueño en este Occidente traicionero.
Te admiro, quizás, no me admires.
Pero sigo enviándote mensajes, con los ojos,
con los dientes, brillante criatura
de exigua cabellera mondada.
Quizá en silencio los necesites.
Yo lloraré solo o acompañado, junto a la bahía
de siempre-.
©
estatua doliente del África más
antigua; con tus derrotas más hondas,
y con tus pantalones contemporáneos,
forjas tu sueño en este Occidente traicionero.
Te admiro, quizás, no me admires.
Pero sigo enviándote mensajes, con los ojos,
con los dientes, brillante criatura
de exigua cabellera mondada.
Quizá en silencio los necesites.
Yo lloraré solo o acompañado, junto a la bahía
de siempre-.
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