Khar Asbeel
Poeta fiel al portal
Sé que afuera hay un mundo
(eso dicen mis libros)
un mundo que rueda
con prisa suicida,
donde almas (pobres almas)
juegan a buscar su muerte,
agitando entre líneas lacerantes,
prisioneros de su cordura,
entumecidas ante el ruido,
ante el estruendo de su sangre.
Locos sin etiquetar
que se niegan ante el espejo.
Sé que afuera hay un mundo
de luz tan dolorosa como incierta,
donde los ciegos dicen ver
y no reconocen
ni el derrumbe de su manos.
Afuera hay un mundo
(ese me lo han confesado mis libros)
pero no lo conozco
ni quiero hacerlo.
Sepultado en mis desiertos vivo
donde no hay sol
que carcoma mis pupilas
y el aire es tan espeso
pues trae perfumes de locura,
de polvos bíblicos
y dioses muertos.
(eso dicen mis libros)
un mundo que rueda
con prisa suicida,
donde almas (pobres almas)
juegan a buscar su muerte,
agitando entre líneas lacerantes,
prisioneros de su cordura,
entumecidas ante el ruido,
ante el estruendo de su sangre.
Locos sin etiquetar
que se niegan ante el espejo.
Sé que afuera hay un mundo
de luz tan dolorosa como incierta,
donde los ciegos dicen ver
y no reconocen
ni el derrumbe de su manos.
Afuera hay un mundo
(ese me lo han confesado mis libros)
pero no lo conozco
ni quiero hacerlo.
Sepultado en mis desiertos vivo
donde no hay sol
que carcoma mis pupilas
y el aire es tan espeso
pues trae perfumes de locura,
de polvos bíblicos
y dioses muertos.