Graciela Esperon
Poeta recién llegado
Agazapando.
Agazapando mi melancolìa
me refuqio en los leños que he encendido,
y en su aroma me encuentro en mi niña
de ilusiones fantàsticas,
aquellas que nos hacìan felices del mundo que nos espera.
Rancia esta realidad que me deja mis dècadas laboriosas
y en la mùsica sus recuerdos
y el sabor semi amargo del cafè de mis tardes de atardeceres,
y en mis leños busco lo que no encuetro y que jamàs yo he perdido,
busco la fascinaciòn del amor que nos damos sin presiones,
el amor puro de las aguas cristalinas que corren rìo abajo,
el amor en las hojas de otoño que caen en danzas multicolores,
en ellos la inspiraciòn de los niños sus besos y caricias.
en ellos tan puros, tan blancos... llenos de ilusiòn.
Ensueños perdidos que vienen y se van
como crepùsculo fugaz.
Busco, busco lo que no encuentro
agazapnado melancolìa, el amor perdido...
ese que nunca sabemos donde a donde se ha quedado,
aùn aferro egoìsta en mis delicados sentidos.
Agazapando mi melancolìa
me refuqio en los leños que he encendido,
y en su aroma me encuentro en mi niña
de ilusiones fantàsticas,
aquellas que nos hacìan felices del mundo que nos espera.
Rancia esta realidad que me deja mis dècadas laboriosas
y en la mùsica sus recuerdos
y el sabor semi amargo del cafè de mis tardes de atardeceres,
y en mis leños busco lo que no encuetro y que jamàs yo he perdido,
busco la fascinaciòn del amor que nos damos sin presiones,
el amor puro de las aguas cristalinas que corren rìo abajo,
el amor en las hojas de otoño que caen en danzas multicolores,
en ellos la inspiraciòn de los niños sus besos y caricias.
en ellos tan puros, tan blancos... llenos de ilusiòn.
Ensueños perdidos que vienen y se van
como crepùsculo fugaz.
Busco, busco lo que no encuentro
agazapnado melancolìa, el amor perdido...
ese que nunca sabemos donde a donde se ha quedado,
aùn aferro egoìsta en mis delicados sentidos.