Agonía fuera del muro y otros poemas (Rosario Castellanos)

El regreso de Alfonsina

Poeta que considera el portal su segunda casa


albert-watson.jpg

Rosario Castellanos por el fotógrafo Albert Watson



Rosario Castellanos Figueroa
nació en la ciudad de México el 25 de mayo de 1925 y falleció en Tel Aviv, Israel, el 7 de agosto de 1974. Fue una escritora, periodista y diplomática mexicana, considerada una de las literatas mexicanas más importantes del siglo XX.





Agonía fuera del muro

Miro las herramientas,
El mundo que los hombres hacen, donde se afanan,
Sudan, paren, cohabitan.

El cuerpo de los hombres prensado por los días,
Su noche de ronquido y de zarpazo
Y las encrucijadas en que se reconocen.

Hay ceguera y el hambre los alumbra
Y la necesidad, más dura que metales.

Sin orgullo (¿qué es el orgullo? ¿Una vértebra
Que todavía la especie no produce?)
Los hombres roban, mienten,
Como animal de presa olfatean, devoran
Y disputan a otro la carroña.

Y cuando bailan, cuando se deslizan
O cuando burlan una ley o cuando
Se envilecen, sonríen,
Entornan levemente los párpados, contemplan
El vacío que se abre en sus entrañas
Y se entregan a un éxtasis vegetal, inhumano.

Yo soy de alguna orilla, de otra parte,
Soy de los que no saben ni arrebatar ni dar,
Gente a quien compartir es imposible.

No te acerques a mi, hombre que haces el mundo,
Déjame, no es preciso que me mates.
Yo soy de los que mueren solos, de los que mueren
De algo peor que vergüenza.
Yo muero de mirarte y no entender.


Desamor

Me vio como se mira al través de un cristal
o del aire
o de nada.

Y entonces supe: yo no estaba allí
ni en ninguna otra parte
ni había estado nunca ni estaría.

Y fui como el que muere en la epidemia,
sin identificar, y es arrojado
a la fosa común.


El otro

¿Por qué decir nombres de dioses, astros
espumas de un océano invisible,
polen de los jardines más remotos?
Si nos duele la vida, si cada día llega
desgarrando la entraña, si cada noche cae
convulsa, asesinada.
Si nos duele el dolor en alguien, en un hombre
al que no conocemos, pero está
presente a todas horas y es la víctima
y el enemigo y el amor y todo
lo que nos falta para ser enteros.
Nunca digas que es tuya la tiniebla,
no te bebas de un sorbo la alegría.
Mira a tu alrededor: hay otro, siempre hay otro.
Lo que él respira es lo que a ti te asfixia,
lo que come es tu hambre.
Muere con la mitad más pura de tu muerte.


Nostalgia

Ahora estoy de regreso.
Llevé lo que la ola, para romperse, lleva
—sal, espuma y estruendo—,
y toqué con mis manos una criatura viva;
el silencio.

Heme aquí suspirando
como el que ama y se acuerda y está lejos.


Los adioses

Quisimos aprender la despedida
y rompimos la alianza
que juntaba al amigo con la amiga.
Y alzamos la distancia
entre las amistades divididas.

Para aprender a irnos, caminamos.
Fuimos dejando atrás las colinas, los valles,
los verdeantes prados.
miramos su hermosura
pero no nos quedamos.



https://es.wikipedia.org/wiki/Rosario_Castellanos
 
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albert-watson.jpg

Rosario Castellanos por el fotógrafo Albert Watson



Rosario Castellanos Figueroa
nació en la ciudad de México el 25 de mayo de 1925 y falleció en Tel Aviv, Israel, el 7 de agosto de 1974. Fue una escritora, periodista y diplomática mexicana, considerada una de las literatas mexicanas más importantes del siglo XX.





Agonía fuera del muro

Miro las herramientas,
El mundo que los hombres hacen, donde se afanan,
Sudan, paren, cohabitan.

El cuerpo de los hombres prensado por los días,
Su noche de ronquido y de zarpazo
Y las encrucijadas en que se reconocen.

Hay ceguera y el hambre los alumbra
Y la necesidad, más dura que metales.

Sin orgullo (¿qué es el orgullo? ¿Una vértebra
Que todavía la especie no produce?)
Los hombres roban, mienten,
Como animal de presa olfatean, devoran
Y disputan a otro la carroña.

Y cuando bailan, cuando se deslizan
O cuando burlan una ley o cuando
Se envilecen, sonríen,
Entornan levemente los párpados, contemplan
El vacío que se abre en sus entrañas
Y se entregan a un éxtasis vegetal, inhumano.

Yo soy de alguna orilla, de otra parte,
Soy de los que no saben ni arrebatar ni dar,
Gente a quien compartir es imposible.

No te acerques a mi, hombre que haces el mundo,
Déjame, no es preciso que me mates.
Yo soy de los que mueren solos, de los que mueren
De algo peor que vergüenza.
Yo muero de mirarte y no entender.


Desamor

Me vio como se mira al través de un cristal
o del aire
o de nada.

Y entonces supe: yo no estaba allí
ni en ninguna otra parte
ni había estado nunca ni estaría.

Y fui como el que muere en la epidemia,
sin identificar, y es arrojado
a la fosa común.


El otro

¿Por qué decir nombres de dioses, astros
espumas de un océano invisible,
polen de los jardines más remotos?
Si nos duele la vida, si cada día llega
desgarrando la entraña, si cada noche cae
convulsa, asesinada.
Si nos duele el dolor en alguien, en un hombre
al que no conocemos, pero está
presente a todas horas y es la víctima
y el enemigo y el amor y todo
lo que nos falta para ser enteros.
Nunca digas que es tuya la tiniebla,
no te bebas de un sorbo la alegría.
Mira a tu alrededor: hay otro, siempre hay otro.
Lo que él respira es lo que a ti te asfixia,
lo que come es tu hambre.
Muere con la mitad más pura de tu muerte.


Nostalgia

Ahora estoy de regreso.
Llevé lo que la ola, para romperse, lleva
—sal, espuma y estruendo—,
y toqué con mis manos una criatura viva;
el silencio.

Heme aquí suspirando
como el que ama y se acuerda y está lejos.


Los adioses

Quisimos aprender la despedida
y rompimos la alianza
que juntaba al amigo con la amiga.
Y alzamos la distancia
entre las amistades divididas.

Para aprender a irnos, caminamos.
Fuimos dejando atrás las colinas, los valles,
los verdeantes prados.
miramos su hermosura
pero no nos quedamos.



https://es.wikipedia.org/wiki/Rosario_Castellanos



Gracias, Eva, por rescatar para este foro nuestro, estos extraordinarios poemas de Rosario Castellanos . Una foto magnífica de ese gran profesional de la fotografía, Albert Watson, que parece recoger el magnetismo excepcional de la figura de la poeta.
Otra joya para nuestro espacio de Poetas famosas de todos los tiempos.
Gracias Eva.
Un abrazo grande
Isabel
 
qué poemas más tuanis de la castellanos has traído, eva. extraordinarios, y sobre todo, auténticos-

todo es cierto: así es cómo funciona el mundo. hay ceguera y el hambre nos alumbra a los hombres. el terror de la fosa común, cuando nos mira así alguien a quién amábamos tanto. lo que respira el otro es lo que nos asfixia. amamos, nos acordamos y estamos lejos. aprendemos a no quedarnos.

es terrible, así como terriblemente hermosos son estos poemas de la castellanos.

gracias por traerlos.

salud a vos, eva.
 
Gracias, Eva, por rescatar para este foro nuestro, estos extraordinarios poemas de Rosario Castellanos . Una foto magnífica de ese gran profesional de la fotografía, Albert Watson, que parece recoger el magnetismo excepcional de la figura de la poeta.
Otra joya para nuestro espacio de Poetas famosas de todos los tiempos.
Gracias Eva.
Un abrazo grande
Isabel
No podía faltar, Isabel, y cuántas otras nos quedan.
En un principio publiqué otra foto pero ésta me pareció magnífica precisamente por lo que tú dices.
Seguiremos disfrutando de estas grandes poetas.
Un abrazo fuerte,
Eva
 
qué poemas más tuanis de la castellanos has traído, eva. extraordinarios, y sobre todo, auténticos-

todo es cierto: así es cómo funciona el mundo. hay ceguera y el hambre nos alumbra a los hombres. el terror de la fosa común, cuando nos mira así alguien a quién amábamos tanto. lo que respira el otro es lo que nos asfixia. amamos, nos acordamos y estamos lejos. aprendemos a no quedarnos.

es terrible, así como terriblemente hermosos son estos poemas de la castellanos.

gracias por traerlos.

salud a vos, eva.
Charlie, me alegra que los hayas disfrutado.
Esta mujer es grande; como tú dices, sus versos son una mezcolanza de certezas que adquieren formas únicas y bellas.
Gracias a ti por comentar del modo en que lo haces, por ayudar a adentrarnos un poco más en los versos de estas estupendas poetas.
Un abrazo y salud,
Eva
 

albert-watson.jpg

Rosario Castellanos por el fotógrafo Albert Watson



Rosario Castellanos Figueroa
nació en la ciudad de México el 25 de mayo de 1925 y falleció en Tel Aviv, Israel, el 7 de agosto de 1974. Fue una escritora, periodista y diplomática mexicana, considerada una de las literatas mexicanas más importantes del siglo XX.





Agonía fuera del muro

Miro las herramientas,
El mundo que los hombres hacen, donde se afanan,
Sudan, paren, cohabitan.

El cuerpo de los hombres prensado por los días,
Su noche de ronquido y de zarpazo
Y las encrucijadas en que se reconocen.

Hay ceguera y el hambre los alumbra
Y la necesidad, más dura que metales.

Sin orgullo (¿qué es el orgullo? ¿Una vértebra
Que todavía la especie no produce?)
Los hombres roban, mienten,
Como animal de presa olfatean, devoran
Y disputan a otro la carroña.

Y cuando bailan, cuando se deslizan
O cuando burlan una ley o cuando
Se envilecen, sonríen,
Entornan levemente los párpados, contemplan
El vacío que se abre en sus entrañas
Y se entregan a un éxtasis vegetal, inhumano.

Yo soy de alguna orilla, de otra parte,
Soy de los que no saben ni arrebatar ni dar,
Gente a quien compartir es imposible.

No te acerques a mi, hombre que haces el mundo,
Déjame, no es preciso que me mates.
Yo soy de los que mueren solos, de los que mueren
De algo peor que vergüenza.
Yo muero de mirarte y no entender.


Desamor

Me vio como se mira al través de un cristal
o del aire
o de nada.

Y entonces supe: yo no estaba allí
ni en ninguna otra parte
ni había estado nunca ni estaría.

Y fui como el que muere en la epidemia,
sin identificar, y es arrojado
a la fosa común.


El otro

¿Por qué decir nombres de dioses, astros
espumas de un océano invisible,
polen de los jardines más remotos?
Si nos duele la vida, si cada día llega
desgarrando la entraña, si cada noche cae
convulsa, asesinada.
Si nos duele el dolor en alguien, en un hombre
al que no conocemos, pero está
presente a todas horas y es la víctima
y el enemigo y el amor y todo
lo que nos falta para ser enteros.
Nunca digas que es tuya la tiniebla,
no te bebas de un sorbo la alegría.
Mira a tu alrededor: hay otro, siempre hay otro.
Lo que él respira es lo que a ti te asfixia,
lo que come es tu hambre.
Muere con la mitad más pura de tu muerte.


Nostalgia

Ahora estoy de regreso.
Llevé lo que la ola, para romperse, lleva
—sal, espuma y estruendo—,
y toqué con mis manos una criatura viva;
el silencio.

Heme aquí suspirando
como el que ama y se acuerda y está lejos.


Los adioses

Quisimos aprender la despedida
y rompimos la alianza
que juntaba al amigo con la amiga.
Y alzamos la distancia
entre las amistades divididas.

Para aprender a irnos, caminamos.
Fuimos dejando atrás las colinas, los valles,
los verdeantes prados.
miramos su hermosura
pero no nos quedamos.



https://es.wikipedia.org/wiki/Rosario_Castellanos
Qué bien se expresaba Rosario, madre mía, qué poemas tan acojonantes, son una maravilla.
"Agonía fuera del muro" y "Desamor" creo que son sublimes.
Gracias, Eva, por tan buenos momentos. :)
Un asombrado abrazo.
Javier
 
Qué bien se expresaba Rosario, madre mía, qué poemas tan acojonantes, son una maravilla.
"Agonía fuera del muro" y "Desamor" creo que son sublimes.
Gracias, Eva, por tan buenos momentos. :)
Un asombrado abrazo.
Javier
Si, ¿verdad?, es impresionante. Concuerdo contigo, Javier. Fíjate en "Desamor", con qué poca cantidad de versos consigue un poema rotundo, hermoso y certero. Ni uno más ni uno menos. Admirable.
Gracias a ti, Javier, por acompañarla y ayudar a ensalzarla.
Un abrazo grande,
Eva
 

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