Sigfrid
Poeta recién llegado
Agonía Nacional
Campesino sin tierra,
indígena olvidado;
pescador que observa,
a su mar sobreexplotado.
Madre soltera sin trabajo,
anciano desterrado a un asilo;
en silencio los niños son abusados,
¿cómo puede la sociedad permitirlo?
¿Qué hueco se bebió la sangre?
de los constructores de esta nación,
porque aquello sueños ya no son parte,
del territorio donde dieron el corazón.
Porque los actuales gobernantes,
no son más que títeres del dinero;
cuando alguien se ofrece a pagarles,
cada podrido movimiento.
Pueblo que va en picada,
como Limón aislada y sin progreso;
como San José sobrepoblada,
como Heredia con violencia en asenso.
Como Guanacaste vendida a extranjeros,
como Cartago y su deforestación;
como Puntarenas con malos puertos,
como Alajuela y su inmigración.
En tratados de libre comercio,
trafican sin pudor personas;
en recepciones de mucho dinero,
los cobardes se vanaglorian.
Y pretenden cada 4 años,
vendernos la falacia;
que si votamos por los tiranos,
se fortalece la democracia.
Son presidentes, diputados y magistrados,
tan falsos como sus promesas;
cuando en juramento levantan su mano,
un látigo a la sociedad golpea.
El campesino quedará en la calle,
el indígena morirá de neumonía;
el pescador caerá ante buques comerciales,
mientras la indiferencia mata con agonía.
Campesino sin tierra,
indígena olvidado;
pescador que observa,
a su mar sobreexplotado.
Madre soltera sin trabajo,
anciano desterrado a un asilo;
en silencio los niños son abusados,
¿cómo puede la sociedad permitirlo?
¿Qué hueco se bebió la sangre?
de los constructores de esta nación,
porque aquello sueños ya no son parte,
del territorio donde dieron el corazón.
Porque los actuales gobernantes,
no son más que títeres del dinero;
cuando alguien se ofrece a pagarles,
cada podrido movimiento.
Pueblo que va en picada,
como Limón aislada y sin progreso;
como San José sobrepoblada,
como Heredia con violencia en asenso.
Como Guanacaste vendida a extranjeros,
como Cartago y su deforestación;
como Puntarenas con malos puertos,
como Alajuela y su inmigración.
En tratados de libre comercio,
trafican sin pudor personas;
en recepciones de mucho dinero,
los cobardes se vanaglorian.
Y pretenden cada 4 años,
vendernos la falacia;
que si votamos por los tiranos,
se fortalece la democracia.
Son presidentes, diputados y magistrados,
tan falsos como sus promesas;
cuando en juramento levantan su mano,
un látigo a la sociedad golpea.
El campesino quedará en la calle,
el indígena morirá de neumonía;
el pescador caerá ante buques comerciales,
mientras la indiferencia mata con agonía.