Fedora Luckert
Poeta fiel al portal
Arreciaste sobre mi, sin siquiera avisarme,
y lograste empaparme de agonías sin fin,
haciendo de mi cuerpo un río desbordante,
un frío sentimiento de no poder tocarte,
un charco desangrante de flores de jazmín.
Fuiste la aurora suave que deslizó en mi cuerpo,
la clave del secreto del sueño sin dormir,
fuiste la pesadilla que dominó en mi lecho,
lo suave, lo bonito, la calma de morir.
Jugaste con mi pelo creándome emociones,
deslizando en mi cuello caricias sin amor,
ocultándome entonces todas las ilusiones,
de un mundo que bonito se llenaba de dolor.
Eras un ficción, una visión sin dueño,
una magia intangible, sin vida ni color,
un eco, una sombra, espíritu sureño,
el frío de mis noches, mis días de calor,
... no fuiste mi alegría,
... fuiste mi condición.
y lograste empaparme de agonías sin fin,
haciendo de mi cuerpo un río desbordante,
un frío sentimiento de no poder tocarte,
un charco desangrante de flores de jazmín.
Fuiste la aurora suave que deslizó en mi cuerpo,
la clave del secreto del sueño sin dormir,
fuiste la pesadilla que dominó en mi lecho,
lo suave, lo bonito, la calma de morir.
Jugaste con mi pelo creándome emociones,
deslizando en mi cuello caricias sin amor,
ocultándome entonces todas las ilusiones,
de un mundo que bonito se llenaba de dolor.
Eras un ficción, una visión sin dueño,
una magia intangible, sin vida ni color,
un eco, una sombra, espíritu sureño,
el frío de mis noches, mis días de calor,
... no fuiste mi alegría,
... fuiste mi condición.