danie
solo un pensamiento...
La luz muerta se disipa en una sombra,
sombra lívida de la incisión agónica del recuerdo;
un manto del cárdeno y escuálido silencio
que deja su rastro en un asfalto pringoso y mojado
por las lágrimas del presente;
un presente que intenta disimular el tormento
por las marcas de los incisos de un ayer
y su retrato dibujado con la tinta de los labios púrpuras
sobre mis pletóricos sueños.
Un baño de pétalos de loto para el respiro de las simientes
que carcome mi mente con tu enajenada presencia.
Hoy, los recuerdos heridos por tu andar sordino
buscan la manera de desahogar sus sentimientos,
buscan un escape en el túnel sombrío y fosco
de una vigente animosidad por la que lidia mi cuerpo;
buscan en vano un exilio de las tinieblas y sus calinas
por las empolvadas huellas de tu fenecimiento;
huellas mancilladas con la sangre de un tálamo
en donde descansa el despojo y los huesos…
Y todo ya se siente distante en el tiempo:
poniente del este y del oriente,
sol y luna, día y noche, luz y sombra,
felicidad y cuita, amor y odio… vida y muerte…
¡Qué más da, si en mi vida solo tengo un anaquel
y su apergaminado recuerdo!
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