Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
Mi prisión es de luz.
Es el martirio que me irrumpe
entre las ranuras de la tela que cuelga al lado del Quijote
que eternamente vuela, suspendido,
entre el cuerpo de una aspa de molino
y su cabalgadura enclenque y asustada.
Prisionero, como yo,
en la líneas oscuras que dejó
mi lápiz de carbón.
Mi agorafobia me espía desde fuera.
Me vigila con sus alas plateadas
y sus ruidos permanentes:
tormentos sin vacíos.
Y yo:
casi sombra...,
veo morir el alba,
y nacer el ocaso,
sin poder deshacerme de las fobias
para correr un mundo tras de ti.
Es el martirio que me irrumpe
entre las ranuras de la tela que cuelga al lado del Quijote
que eternamente vuela, suspendido,
entre el cuerpo de una aspa de molino
y su cabalgadura enclenque y asustada.
Prisionero, como yo,
en la líneas oscuras que dejó
mi lápiz de carbón.
Mi agorafobia me espía desde fuera.
Me vigila con sus alas plateadas
y sus ruidos permanentes:
tormentos sin vacíos.
Y yo:
casi sombra...,
veo morir el alba,
y nacer el ocaso,
sin poder deshacerme de las fobias
para correr un mundo tras de ti.
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