En tus ojos, las lágrimas
Diamantes parecen,
Tanto las surgidas por la pena,
Como aquéllas que rebosan alegría
En los días en que el sol
Sobre nosotros reluce.
Mi canto es de amor
Hacia lo que me ofreces,
Pues tu generosidad es tanta
Que no notas el regalo
Que sobre mí derramas
Desde que el alba nos despierta
Y hasta que la oscuridad nos tapa.
Y no sé a quién o a qué,
Cómo y en qué forma,
Agradecer debiera,
La suerte de acariciarte,
La suerte de poder hablarte,
El privilegio de amarte,
Sin merecerlo mi persona.
Diamantes parecen,
Tanto las surgidas por la pena,
Como aquéllas que rebosan alegría
En los días en que el sol
Sobre nosotros reluce.
Mi canto es de amor
Hacia lo que me ofreces,
Pues tu generosidad es tanta
Que no notas el regalo
Que sobre mí derramas
Desde que el alba nos despierta
Y hasta que la oscuridad nos tapa.
Y no sé a quién o a qué,
Cómo y en qué forma,
Agradecer debiera,
La suerte de acariciarte,
La suerte de poder hablarte,
El privilegio de amarte,
Sin merecerlo mi persona.