Gabo Salomón
Poeta recién llegado
Ya no soy dueña de mi tiempo,
tu rostro vive en mí, cada segundo,
te filtras como el agua entre mis horas,
constante y cristalina, apareciendo…
Tu boca, que amarró a mi boca
con la incierta promesa del reencuentro.
Tus ojos, repletos de incógnitas,
que observan, desde lejos, lo que siento.
Tus manos, que juegan con mis ganas,
estremeciéndome a puro recuerdo.
Tu abrazo, creador de ternuras,
seduciéndome a dejarme morir en tu pecho.
Y tú… sólo tú…que con sólo existir,
me diste motivo para seguir creyendo.
tu rostro vive en mí, cada segundo,
te filtras como el agua entre mis horas,
constante y cristalina, apareciendo…
Tu boca, que amarró a mi boca
con la incierta promesa del reencuentro.
Tus ojos, repletos de incógnitas,
que observan, desde lejos, lo que siento.
Tus manos, que juegan con mis ganas,
estremeciéndome a puro recuerdo.
Tu abrazo, creador de ternuras,
seduciéndome a dejarme morir en tu pecho.
Y tú… sólo tú…que con sólo existir,
me diste motivo para seguir creyendo.