Hirs Balfour
Poeta asiduo al portal
Agua en el cuerpo
Agua en el cuerpo,
de conocerte en sueños
y en el virtuoso existir.
Agua,
de la pena de tenerte
en una realidad implícita.
Agua recorriéndome
de norte a norte,
de soledad en soledad.
Agua bendita,
descuidada en tu inmensidad;
la blasfemia de una primavera
que no admite palabras.
Agua que me dice
que hoy sólo somos distancia.
Entierro la carga
donde sé que no volveré a encontrarla.
Vas a ser mi paloma guía,
el recado es un secreto.
Agua en el cuerpo del estigma,
y los dos sedientos de futuro.
Aferrado a tu cadera,
doy testimonio de prodigio,
escarbo la roca;
escarbo y derramo toda esta demencia
sobre el palmar en tu espalda.
Enajenados volveremos a la noche.
Recostados entre las sutilezas,
el vino del brindis
será en nuestros labios.
Agua en los Andes,
cautividad en el fondo de tu cuerpo.
Despacio, pero sin medida,
convirtámonos en lluvia
hasta amanecer.
Agua en el cuerpo,
de conocerte en sueños
y en el virtuoso existir.
Agua,
de la pena de tenerte
en una realidad implícita.
Agua recorriéndome
de norte a norte,
de soledad en soledad.
Agua bendita,
descuidada en tu inmensidad;
la blasfemia de una primavera
que no admite palabras.
Agua que me dice
que hoy sólo somos distancia.
Entierro la carga
donde sé que no volveré a encontrarla.
Vas a ser mi paloma guía,
el recado es un secreto.
Agua en el cuerpo del estigma,
y los dos sedientos de futuro.
Aferrado a tu cadera,
doy testimonio de prodigio,
escarbo la roca;
escarbo y derramo toda esta demencia
sobre el palmar en tu espalda.
Enajenados volveremos a la noche.
Recostados entre las sutilezas,
el vino del brindis
será en nuestros labios.
Agua en los Andes,
cautividad en el fondo de tu cuerpo.
Despacio, pero sin medida,
convirtámonos en lluvia
hasta amanecer.
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