Agua Fría

Robsalz

Poeta que considera el portal su segunda casa
No cuentes las noches
Que me he derretido en tu cuerpo
Que yo mismo no he podido contarlas,
Fueron tantas que agoté los números
Y al final como era lógico
Mi mente terminó exhausta,
Que de mi parte
Ay esa cuenta la he perdido,
Que de mi parte
Ya me he acostumbrado a despertar en tu almohada
Cada vez con más ganas,
De quedarme allí dormido,
Ahora…

Separándome del olvido
Que me provocan los días en que no te veo,
En que nada me sale bien,
Puedo gritar con voz aguda al cielo
Que tus besos me guían
A un río de agua fría
Casi congelada…

Donde me gusta estar sea dormido o despierto
Que refresca el calor que existe en mi cuerpo,
Mientras me entretengo con tus risas
Que se desbordan lentamente de tu rostro,
Que se bañan con los aires de febrero
Que dibuja tus facciones de niña
Y que el roce de tus labios
Es mi dulce veneno.

Ni se te ocurra saber cuántas noches
Al recostarme en mi almohada
He contado las estrellas de la noche,
Sí… todas, una y otra vez,
Y te he visitado en sueños,
He suspirado diciendo tu nombre
E imaginado que te tengo al lado,
Me he dormido y he danzado contigo
Vestida de ángel de la guarda
Pura y virgen, como mi ángel de la guarda,
Vestida de hada que me resguarda del mal
Que corría antes de conocerte por mi calle,
Y al que los expertos llaman soledad,
Y ese río de agua fría
Que se forma en mi cuerpo,
Es el recuerdo de tus besos
Es el manantial en que mi mente se refresca,
Y las curvas de tu cuerpo
Son el agua que brota de tu aliento,
Y que naufragan todos los mares
Que hacen estremecer mi cuerpo
Y que me ponen en libertad.
Misma que termina cuando estamos lejos
Y es durante ese momento,
Que mi alma pierde un millón de emociones
Un millón de besos,
Y las sensaciones de tenerte cerca
Se convierten en mis tentaciones
Y dan vuelta en mi cabeza.
 
No cuentes las noches
Que me he derretido en tu cuerpo
Que yo mismo no he podido contarlas,
Fueron tantas que agoté los números
Y al final como era lógico
Mi mente terminó exhausta,
Que de mi parte
Ay esa cuenta la he perdido,
Que de mi parte
Ya me he acostumbrado a despertar en tu almohada
Cada vez con más ganas,
De quedarme allí dormido,
Ahora…

Separándome del olvido
Que me provocan los días en que no te veo,
En que nada me sale bien,
Puedo gritar con voz aguda al cielo
Que tus besos me guían
A un río de agua fría
Casi congelada…

Donde me gusta estar sea dormido o despierto
Que refresca el calor que existe en mi cuerpo,
Mientras me entretengo con tus risas
Que se desbordan lentamente de tu rostro,
Que se bañan con los aires de febrero
Que dibuja tus facciones de niña
Y que el roce de tus labios
Es mi dulce veneno.

Ni se te ocurra saber cuántas noches
Al recostarme en mi almohada
He contado las estrellas de la noche,
Sí… todas, una y otra vez,
Y te he visitado en sueños,
He suspirado diciendo tu nombre
E imaginado que te tengo al lado,
Me he dormido y he danzado contigo
Vestida de ángel de la guarda
Pura y virgen, como mi ángel de la guarda,
Vestida de hada que me resguarda del mal
Que corría antes de conocerte por mi calle,
Y al que los expertos llaman soledad,
Y ese río de agua fría
Que se forma en mi cuerpo,
Es el recuerdo de tus besos
Es el manantial en que mi mente se refresca,
Y las curvas de tu cuerpo
Son el agua que brota de tu aliento,
Y que naufragan todos los mares
Que hacen estremecer mi cuerpo
Y que me ponen en libertad.
Misma que termina cuando estamos lejos
Y es durante ese momento,
Que mi alma pierde un millón de emociones
Un millón de besos,
Y las sensaciones de tenerte cerca
Se convierten en mis tentaciones
Y dan vuelta en mi cabeza.
sensaciones bellas, nos dejas entrever, abrazos
 

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