G. Sarmiento
Poeta asiduo al portal

Nada te digo.
Con nada estorbo.
Sólo suspiro
por tan negros ojos.
Negro azabache,
cirio encendido,
donde acabaron
los míos prendidos.
Nada te mido.
Con nada te peso.
Sólo remiro
detrás de tus huesos.
Misterio velado,
brillo escondido,
donde, asombrados,
quedaron los míos.
Dime la playa
donde te desnudas,
para ser brisa,
agua y espuma.
Dime el color
de tu desconsuelo,
que torno azul
la tierra y el cielo.
Nada te digo.
Con nada molesto.
Sólo admiro
y creo mis versos…
G.S.A.
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