Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tengo el reto propio de olvidarte por mi bien
y dejar guardado en las gavetas lo que sentía,
no volver a pensarte aunque ya ves
que después de un tiempo aún tengo abierta la herida.
Me prometí que iba a mandarte hasta el fondo de mi alma
que no ibas a marcar en mi corazón ni arte ni parte,
pero resulta que una cosa es hablar por hablar
y otra muy distinta es no extrañarte.
Yo me cargo una lista de penas y dolores
que secuestraron tiempo atrás mi paz,
una encuesta de fracasos y errores
que aún persisten en querer echarme atrás.
Mi memoria nunca fue buena consejera conmigo
y mis alas nunca se soltaron a volar,
tengo una razón y un mal motivo
para sentirme triste y para ponerme a llorar.
Te he escrito un par de cartas que nunca envié
y que luego fueron a parar al cesto de la basura,
tarde muy tarde me tocó aprender
que hasta el amor nos lleva a la locura.
Arrastro números rojos en cuestiones del amor
y nubes que viajan cargadas de aguaceros,
dos infiernos y una tarde sin sol
que prefiere anochecer a estar con miedo.
Tengo la idea leve de no tener vividez de un recuerdo tuyo
y los pocos que me queden aún con vida
irlos destruyendo porque en mí el amor no pudo
conseguir materiales para hallar buena salida.
y dejar guardado en las gavetas lo que sentía,
no volver a pensarte aunque ya ves
que después de un tiempo aún tengo abierta la herida.
Me prometí que iba a mandarte hasta el fondo de mi alma
que no ibas a marcar en mi corazón ni arte ni parte,
pero resulta que una cosa es hablar por hablar
y otra muy distinta es no extrañarte.
Yo me cargo una lista de penas y dolores
que secuestraron tiempo atrás mi paz,
una encuesta de fracasos y errores
que aún persisten en querer echarme atrás.
Mi memoria nunca fue buena consejera conmigo
y mis alas nunca se soltaron a volar,
tengo una razón y un mal motivo
para sentirme triste y para ponerme a llorar.
Te he escrito un par de cartas que nunca envié
y que luego fueron a parar al cesto de la basura,
tarde muy tarde me tocó aprender
que hasta el amor nos lleva a la locura.
Arrastro números rojos en cuestiones del amor
y nubes que viajan cargadas de aguaceros,
dos infiernos y una tarde sin sol
que prefiere anochecer a estar con miedo.
Tengo la idea leve de no tener vividez de un recuerdo tuyo
y los pocos que me queden aún con vida
irlos destruyendo porque en mí el amor no pudo
conseguir materiales para hallar buena salida.