AMANT
Poeta adicto al portal
Te espero...
hasta la luna ya se recostó
sobre una nube, cansada,
y las estrellas apagaron las luces,
y se cubrieron
con la sábana nívea del alba.
Te espero...
con el corazón enardecido,
indómito corcel;
tambor que percute el amor
a un acelerado ritmo,
y hace danzar mi esencia
de felicidad plena.
Te espero...
Quiero saber de ti,
de vos, novia amada,
decirte un te amo
antes de dormir,
que tu voz de miel
me arrulle al responderme:
te adoro;
pedirte que me sigas hablando
porque escucharte
me llena de embeleso,
porque a mi alma es un beso.
Te espero...
Te esperé tanto tiempo...
ya llegasté,
mi felicidad venía contigo,
escapaste de un onirismo
para encontrarte conmigo.
Te espero...
aún tengo frío,
y calor en la sangre...
Es tu ausencia
esa voz
que me dice que te amo,
ese silencio
que toca un concierto
para mí,
una sinfonía,
el amor.
Te Espero...
Morena,
no llegas.
Me pregunto: ¿dónde estas?,
¿por qué no habrás entrado?...
¿por qué aun ausente
sigues exhalando
ese aroma a yerbabuena,
a manzanilla, a vainilla?,
¿por qué me has,
de esa manera, hechizado?
Espero que me esperes...;
llenar de besos tus labios;
que tu amor y el mío
unidos sean invencibles;
que deshojemos juntas
todos los calendarios.
¡Cómo quisiera estar contigo!
¡Cómo quisiera
que aparecieras de pronto!
así como lo haces siempre,
como un fantasma
que tiene encantada
una casa abandonada:
mi alma.
¡Ay, amor, cuánto te amo!,
¡no tardes tanto!
hasta la luna ya se recostó
sobre una nube, cansada,
y las estrellas apagaron las luces,
y se cubrieron
con la sábana nívea del alba.
Te espero...
con el corazón enardecido,
indómito corcel;
tambor que percute el amor
a un acelerado ritmo,
y hace danzar mi esencia
de felicidad plena.
Te espero...
Quiero saber de ti,
de vos, novia amada,
decirte un te amo
antes de dormir,
que tu voz de miel
me arrulle al responderme:
te adoro;
pedirte que me sigas hablando
porque escucharte
me llena de embeleso,
porque a mi alma es un beso.
Te espero...
Te esperé tanto tiempo...
ya llegasté,
mi felicidad venía contigo,
escapaste de un onirismo
para encontrarte conmigo.
Te espero...
aún tengo frío,
y calor en la sangre...
Es tu ausencia
esa voz
que me dice que te amo,
ese silencio
que toca un concierto
para mí,
una sinfonía,
el amor.
Te Espero...
Morena,
no llegas.
Me pregunto: ¿dónde estas?,
¿por qué no habrás entrado?...
¿por qué aun ausente
sigues exhalando
ese aroma a yerbabuena,
a manzanilla, a vainilla?,
¿por qué me has,
de esa manera, hechizado?
Espero que me esperes...;
llenar de besos tus labios;
que tu amor y el mío
unidos sean invencibles;
que deshojemos juntas
todos los calendarios.
¡Cómo quisiera estar contigo!
¡Cómo quisiera
que aparecieras de pronto!
así como lo haces siempre,
como un fantasma
que tiene encantada
una casa abandonada:
mi alma.
¡Ay, amor, cuánto te amo!,
¡no tardes tanto!
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