No vivo,
aguardo.
Ya no te busco.
Y si apareces, Tú,
a la que tanto he soñado,
ya no te quiero.
Es no vivir,
es aguardar.
No hay dolor, ni sufrimiento,
ni miseria, ni enfermedad,
porque nada importa.
Tan solo aguardar.
Aguardar con el peso eterno:
Los demás.