Malex
Poeta recién llegado
La musa intermedia puede ser "j" o "x"
y sin embargo etimo-ilògicamente
eres la misma que yace entre
el humo gòtico de circundantes vestigios,
tentemozos armisticios tecpanecas.
Es posible adulcir en un sueño dominical
la belleza urcida en un ixtli confeccionado
una tarde en la alameda, anàlogo sacrificio
de moralidad tezcocana quemada
por Tamayo en los muros.
Urgemos en el ramo, en esa maceta nombrada Anàhuac
los kilometros recorridos, triaje del avasallaje,
al redoble de las mulas puedes incursionar
en amarillo y verde de la creacion sobre la milpa.
No hay que perdonarnos,
Hernàn no fuè cortès al insudar
sobre nuestra tierra toda su tiranìa,
apacibles zenzontles siguen esperando
la falla de la monarquìa.
Vayamos al Valle hermanos y busquemos tambièn
al àguila diluida que devora en las lagunas
a la culebra de extranjìa,
esa que nos han asesinado
hundiendòle una cruz en la espina.
Besemos los pies mojados por Tlàloc,
procurando no confundirlos con Mictlàn,
no revivamos con cànticos y alabanzas
aquèl ahorcado de Mixcalco
que Clemente regrese a Las casas del Llanto.
y sin embargo etimo-ilògicamente
eres la misma que yace entre
el humo gòtico de circundantes vestigios,
tentemozos armisticios tecpanecas.
Es posible adulcir en un sueño dominical
la belleza urcida en un ixtli confeccionado
una tarde en la alameda, anàlogo sacrificio
de moralidad tezcocana quemada
por Tamayo en los muros.
Urgemos en el ramo, en esa maceta nombrada Anàhuac
los kilometros recorridos, triaje del avasallaje,
al redoble de las mulas puedes incursionar
en amarillo y verde de la creacion sobre la milpa.
No hay que perdonarnos,
Hernàn no fuè cortès al insudar
sobre nuestra tierra toda su tiranìa,
apacibles zenzontles siguen esperando
la falla de la monarquìa.
Vayamos al Valle hermanos y busquemos tambièn
al àguila diluida que devora en las lagunas
a la culebra de extranjìa,
esa que nos han asesinado
hundiendòle una cruz en la espina.
Besemos los pies mojados por Tlàloc,
procurando no confundirlos con Mictlàn,
no revivamos con cànticos y alabanzas
aquèl ahorcado de Mixcalco
que Clemente regrese a Las casas del Llanto.