BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ahora me pongo de poeta
y mañana rasgo las puertas
y me avituallo para ser un
perfecto gilipollas. Pero,
hoy, toca ser poeta. ¿Veamos,
qué puede hacer un poeta?
Sí, puede hacer flores con
la escopeta, y tragar sables
gigantes abriendo mucho
la bayoneta. También puede
hacer ruido y sacar de repente
el escudo de armas de sus mujeres,
el blasón que titubea a la entrada
de las discotecas. ¿Qué más puede
un poeta? Seguramente
nadar contracorriente y escuchar
al mirlo de la noche, no se le dé mal
al poeta. Sacar su furia a relucir
y plantar higos en las chumberas.
Renegar de los dioses y acudir presto
a la llamada de la selva. Ser tan dramático
como una espuerta de cemento o tener
en consideración al hijo de la niebla.
Volver la cara cuando arrecia la tormenta
y proseguir el camino cuando avientan
la cosecha. Reducir grasas corporales
mientras planea conquistar a alguna damisela,
se le da bien al poeta. Rimar bajo la oscura
noche, traficar con órganos humanos, retorcerse
de dolor hasta morir insignificantemente.
Ah, el poeta, ¡cuánto dolor saca de la tierra
hasta regarla y humedecerla!
y mañana rasgo las puertas
y me avituallo para ser un
perfecto gilipollas. Pero,
hoy, toca ser poeta. ¿Veamos,
qué puede hacer un poeta?
Sí, puede hacer flores con
la escopeta, y tragar sables
gigantes abriendo mucho
la bayoneta. También puede
hacer ruido y sacar de repente
el escudo de armas de sus mujeres,
el blasón que titubea a la entrada
de las discotecas. ¿Qué más puede
un poeta? Seguramente
nadar contracorriente y escuchar
al mirlo de la noche, no se le dé mal
al poeta. Sacar su furia a relucir
y plantar higos en las chumberas.
Renegar de los dioses y acudir presto
a la llamada de la selva. Ser tan dramático
como una espuerta de cemento o tener
en consideración al hijo de la niebla.
Volver la cara cuando arrecia la tormenta
y proseguir el camino cuando avientan
la cosecha. Reducir grasas corporales
mientras planea conquistar a alguna damisela,
se le da bien al poeta. Rimar bajo la oscura
noche, traficar con órganos humanos, retorcerse
de dolor hasta morir insignificantemente.
Ah, el poeta, ¡cuánto dolor saca de la tierra
hasta regarla y humedecerla!