Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
AH, LA SOLEDAD
Ah los solos en sus islas premonitorias.
Los que desparramaron su tristeza a lo largo de las calles
urgiendo en el pretil la larga fila que niega sus salarios.
Los que marchan en protestas derrocando los tiranos.
Los que añoran desdenes y el futuro ostracismo.
Los derrotados por la brisa.
Los que apedrearon por levantar insulsas las contrarias banderas.
Los que desplazaron hasta las costas del diluvio económico.
Los que merecieron la pena y les entregaron
sólo un laurel o una espina
o un cuartucho de cajas sin techos ni plástico.
Ah, la soledad de los que no obtuvieron ninguna,
soledad de duros trozos,
mendrugos que a miles alimenta.
Para todos aquellos que nunca se vieron expulsados, ni ignorados,
ni echados de menos durante el gran convite de los elegidos
departiendo sus barbacoas lujosísimas
a las que no se tiene permiso degustar,
ni vale portar un apellido de clase media.
Para todos ellos es, los sitiados hoy
por la fulminante gloria de una desesperación,
de una agonía sin dilaciones, ni homenajes,
ni status en detrimentos de adobe.
Ah, soledad,
porque con todos los hombres voy
a mi renuncia de espadas.
Ah los solos en sus islas premonitorias.
Los que desparramaron su tristeza a lo largo de las calles
urgiendo en el pretil la larga fila que niega sus salarios.
Los que marchan en protestas derrocando los tiranos.
Los que añoran desdenes y el futuro ostracismo.
Los derrotados por la brisa.
Los que apedrearon por levantar insulsas las contrarias banderas.
Los que desplazaron hasta las costas del diluvio económico.
Los que merecieron la pena y les entregaron
sólo un laurel o una espina
o un cuartucho de cajas sin techos ni plástico.
Ah, la soledad de los que no obtuvieron ninguna,
soledad de duros trozos,
mendrugos que a miles alimenta.
Para todos aquellos que nunca se vieron expulsados, ni ignorados,
ni echados de menos durante el gran convite de los elegidos
departiendo sus barbacoas lujosísimas
a las que no se tiene permiso degustar,
ni vale portar un apellido de clase media.
Para todos ellos es, los sitiados hoy
por la fulminante gloria de una desesperación,
de una agonía sin dilaciones, ni homenajes,
ni status en detrimentos de adobe.
Ah, soledad,
porque con todos los hombres voy
a mi renuncia de espadas.
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