TAVOAM
Poeta veterano
AHOGADOS EMPEÑOS
(Relato de mi rendición)
Ayer me dijiste:
Hace ya varios soles que mi corazón
es un himno esperando ser cantado,
ansiando des la primer nota
y así poder soltarlo, verlo sanar este silencio callado.
Pero te quedas inmóvil,
multiplicando distancias,
adorando grises inviernos;
te cubres el cuerpo de nubarrones
y ya no puedo verte, se me esfuma lo que eres,
te me vas extraviando en caminos alejados,
y por Dios que te sigo,
pero no te alcanzo, has herido los tiempos.
No se cuanto pueda seguir sangrando,
tu amor es digno de mi último suspiro,
pero me acecha el momento de reservas agotadas,
sequías en el manantial de lágrimas,
ya casi me calcina el sol en arenas sin tu perfume,
y te alejas a pasos seguros, creyentes,
con frases incompletas, en tonos ausentes,
y ojos amurados, sin memoria, sin tu esencia.
Has detenido el sol, se eterniza mi noche,
y aunque no hay espacio en mi mente
para siquiera imaginar nuestro naufragio,
has soltado el timón, elevaste anclas, y solo esperas más viento,
mientras desgarro mis labios soplando nubes,
van cubriendo las aguas mis pasitos,
que no dejan de llevarte recuerdos.
No abandono nuestro barco, aun cuando han acudido
a tu llamado los vientos
mientras sigo en pie invisible al mañana;
has comenzado a respirar sin mí
y mi edén es rematado.
Rezo y blasfemo, susurro y me aturdo,
mientras evocas pasado en tardío desconsuelo
me abrazo a tu mirada que ahora llora lo certero;
y tu imagen, llena de mi, se me queda sonriendo . . .
. . . ya huele a sal la sangre que derrama esta herida.
TAVO.
(Relato de mi rendición)
Ayer me dijiste:
Hace ya varios soles que mi corazón
es un himno esperando ser cantado,
ansiando des la primer nota
y así poder soltarlo, verlo sanar este silencio callado.
Pero te quedas inmóvil,
multiplicando distancias,
adorando grises inviernos;
te cubres el cuerpo de nubarrones
y ya no puedo verte, se me esfuma lo que eres,
te me vas extraviando en caminos alejados,
y por Dios que te sigo,
pero no te alcanzo, has herido los tiempos.
No se cuanto pueda seguir sangrando,
tu amor es digno de mi último suspiro,
pero me acecha el momento de reservas agotadas,
sequías en el manantial de lágrimas,
ya casi me calcina el sol en arenas sin tu perfume,
y te alejas a pasos seguros, creyentes,
con frases incompletas, en tonos ausentes,
y ojos amurados, sin memoria, sin tu esencia.
Has detenido el sol, se eterniza mi noche,
y aunque no hay espacio en mi mente
para siquiera imaginar nuestro naufragio,
has soltado el timón, elevaste anclas, y solo esperas más viento,
mientras desgarro mis labios soplando nubes,
van cubriendo las aguas mis pasitos,
que no dejan de llevarte recuerdos.
No abandono nuestro barco, aun cuando han acudido
a tu llamado los vientos
mientras sigo en pie invisible al mañana;
has comenzado a respirar sin mí
y mi edén es rematado.
Rezo y blasfemo, susurro y me aturdo,
mientras evocas pasado en tardío desconsuelo
me abrazo a tu mirada que ahora llora lo certero;
y tu imagen, llena de mi, se me queda sonriendo . . .
. . . ya huele a sal la sangre que derrama esta herida.
TAVO.
Última edición: