Daniela Cifelli
Poeta recién llegado
Tu Ausencia está de gala,
hablándome de ti,
se encuentra dilatada,
y por tu deprimente estela,
sea verano o sea primavera
sólo me permite,
aquella cadencia,
aquel himno de la tristeza,
que esconde mis anhelos por ti
en un encierro de esmeralda.
Pasa un vendaval y se lleva los minutos,
yo sigo encerrada, sentada,
esperando que atravieses mi tristeza de esmeralda.
Pasa que no puedo olvidarte,
nunca disfrutaré de mi alegría remendada,
¿ Cuánto cuesta empezar a odiarte?
Tu sonrisa en mi alma se encuentra impregnada.
Que el viento fuerte que sopla del sur
no arrastre sólo los minutos,
que se lleve mi memoria, tus recuerdos
o que me traslade hasta donde estás tu.
Mi dilema no es amarte, es esperarte,
mi alegría no se marcha porque sólo te sueño,
se desvanece porque en mis brazos note tengo.
Que me lleven a otro mundo,
que sobre mi rostro se desplace como raudal
la sangre de un ánima del inframundo,
que inyecten en mi corazón ganas de no amar
y así poder olvidarme de ti.
hablándome de ti,
se encuentra dilatada,
y por tu deprimente estela,
sea verano o sea primavera
sólo me permite,
aquella cadencia,
aquel himno de la tristeza,
que esconde mis anhelos por ti
en un encierro de esmeralda.
Pasa un vendaval y se lleva los minutos,
yo sigo encerrada, sentada,
esperando que atravieses mi tristeza de esmeralda.
Pasa que no puedo olvidarte,
nunca disfrutaré de mi alegría remendada,
¿ Cuánto cuesta empezar a odiarte?
Tu sonrisa en mi alma se encuentra impregnada.
Que el viento fuerte que sopla del sur
no arrastre sólo los minutos,
que se lleve mi memoria, tus recuerdos
o que me traslade hasta donde estás tu.
Mi dilema no es amarte, es esperarte,
mi alegría no se marcha porque sólo te sueño,
se desvanece porque en mis brazos note tengo.
Que me lleven a otro mundo,
que sobre mi rostro se desplace como raudal
la sangre de un ánima del inframundo,
que inyecten en mi corazón ganas de no amar
y así poder olvidarme de ti.