Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya nunca estaremos cuando pasos apresurados
busquen la comprensible tibieza,
Ya nunca, aunque el día se desplome abrumado,
manifestarás situaciones antaño ansiadas,
pues ya no sabrás manifestar tus emociones,
pues dejarás secarse lo irreparable.
Quizá olvidaste aquellos días invernales,
cuando entibiabamos nuestras manos al calor
del encendido hogar de leña.
Recuerda nuestras ansiedades para salir a la
nieve, al patio reluciente y cegador donde
pergeñabamos nuestras promesas,
fue ese un tiempo de entregas inocentes,
en cambio hoy se multiplican latigazos
multiplicando los ultrajes.
Quizá olvidamos que esperabamos las horas
con el corazón estrujado de amor y nunca
con pensamientos ofensivos.
Recuerda, amada, que enfermé de una fiebre
inexplicable y sin embargo proseguía curándome
con tu fragancia fundida en la almohada y
con tu piel que me abrigaba ardiendo junto
a la fogata.
busquen la comprensible tibieza,
Ya nunca, aunque el día se desplome abrumado,
manifestarás situaciones antaño ansiadas,
pues ya no sabrás manifestar tus emociones,
pues dejarás secarse lo irreparable.
Quizá olvidaste aquellos días invernales,
cuando entibiabamos nuestras manos al calor
del encendido hogar de leña.
Recuerda nuestras ansiedades para salir a la
nieve, al patio reluciente y cegador donde
pergeñabamos nuestras promesas,
fue ese un tiempo de entregas inocentes,
en cambio hoy se multiplican latigazos
multiplicando los ultrajes.
Quizá olvidamos que esperabamos las horas
con el corazón estrujado de amor y nunca
con pensamientos ofensivos.
Recuerda, amada, que enfermé de una fiebre
inexplicable y sin embargo proseguía curándome
con tu fragancia fundida en la almohada y
con tu piel que me abrigaba ardiendo junto
a la fogata.