Entender extendido los ojos: los cristales del cisne de la fuente
de la razón. La única. Bello de veras para ir a tu destello íntimo.
de la razón. La única. Bello de veras para ir a tu destello íntimo.
AHORA ENTIENDO A TUS OJOS (dedicado a ella, única)
Caen los pétalos en los horizontes de mis ojos
bella e intensa melodía perfumada por las olas
y sueños de deslizamientos en brisas inquietas
que me dejan pegado a mis intangibles ventanas.
Casi el pensamiento es una agitación de mareas,
casi el amor es una canción de susurros inefables
que brillan delante del silencio de mi corazón
para alimentar las estrellas enmascaradas de frío.
Hermosa niebla de rayos buclados y desayunos
como grietas de besos recorridos en la lentitud
de sabores entrelazados de las pequeñas fantasía
en una habitación oscura y de corredores íntimos.
Cada rincón se esclarece en gritos de distancia,
quieren palpar los vacíos de un tesoro sagrado
invadir mi memoria peregrina de voluntades
y abismos de pantalón extremado, orgánico.
Ahora entiendo a los ojos, los tuyos son cristal,
ternura suavizada en la fuente licitada de mi ser,
ángeles que en centímetros de brisas supuran
el viento de una llanura de lunas que flotan
en el eje del susurro y la vorágine de la razón.
Paseo pues por la banda azul, olvido el camino
y quiero respiran la voluta del horizonte paralelo
que lima mis preocupaciones y destellos íntimos.
Hago que el cielo sea un tesoro, un jardín de éxtasis,
sonrisa briznada por aves que trinan antepasados,
una melodía de ballet casí secreto y nervioso, ojos
para recobrarme en el brillo del aguja de la mirada.
Horas conmigo, consuelo de manos sostenidas
encanto profundo para escuchar tus pensamientos
y para leerlos mientras duermen en el viaje flotante
de las aceptaciones de sonrisas que renacen en soles.
* * * * * * *
luzyabsenta
Caen los pétalos en los horizontes de mis ojos
bella e intensa melodía perfumada por las olas
y sueños de deslizamientos en brisas inquietas
que me dejan pegado a mis intangibles ventanas.
Casi el pensamiento es una agitación de mareas,
casi el amor es una canción de susurros inefables
que brillan delante del silencio de mi corazón
para alimentar las estrellas enmascaradas de frío.
Hermosa niebla de rayos buclados y desayunos
como grietas de besos recorridos en la lentitud
de sabores entrelazados de las pequeñas fantasía
en una habitación oscura y de corredores íntimos.
Cada rincón se esclarece en gritos de distancia,
quieren palpar los vacíos de un tesoro sagrado
invadir mi memoria peregrina de voluntades
y abismos de pantalón extremado, orgánico.
Ahora entiendo a los ojos, los tuyos son cristal,
ternura suavizada en la fuente licitada de mi ser,
ángeles que en centímetros de brisas supuran
el viento de una llanura de lunas que flotan
en el eje del susurro y la vorágine de la razón.
Paseo pues por la banda azul, olvido el camino
y quiero respiran la voluta del horizonte paralelo
que lima mis preocupaciones y destellos íntimos.
Hago que el cielo sea un tesoro, un jardín de éxtasis,
sonrisa briznada por aves que trinan antepasados,
una melodía de ballet casí secreto y nervioso, ojos
para recobrarme en el brillo del aguja de la mirada.
Horas conmigo, consuelo de manos sostenidas
encanto profundo para escuchar tus pensamientos
y para leerlos mientras duermen en el viaje flotante
de las aceptaciones de sonrisas que renacen en soles.
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luzyabsenta