Ahora que el sol tropieza en el espejo
Con el alma templada al más puro anhelo del futuro,
alzo la palabra en estos versos
y veo sorprender tu risa
al sueño de la flor.
A veces cuando la tarde es torpe, madurándose
en el sí de las nubes
que aprisionan la lluvia en nuestro caminar,
sería tan sencillo
oír crujir la hierba en la solana del corazón
como alcanzar lo prohibido
arropado de mar.
Y en ese haz de yugular púrpura y estela abisal,
escuchar el ruido de tu infinitud
que en voz acrisolada de orfebres astros adoptan la silueta
de gráficas lunas y blanca verdad.
Es curioso, me desenvuelvo lerdo y excitado.
Quizás, por eso mis torpes palabras no saben decir
cuánto te quiero.
Con el alma templada al más puro anhelo del futuro,
alzo la palabra en estos versos
y veo sorprender tu risa
al sueño de la flor.
A veces cuando la tarde es torpe, madurándose
en el sí de las nubes
que aprisionan la lluvia en nuestro caminar,
sería tan sencillo
oír crujir la hierba en la solana del corazón
como alcanzar lo prohibido
arropado de mar.
Y en ese haz de yugular púrpura y estela abisal,
escuchar el ruido de tu infinitud
que en voz acrisolada de orfebres astros adoptan la silueta
de gráficas lunas y blanca verdad.
Es curioso, me desenvuelvo lerdo y excitado.
Quizás, por eso mis torpes palabras no saben decir
cuánto te quiero.