Angel Virgilio
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ahora que la noche colorea los campos,
abriré la ventana en sus dos parpados,
a la cotidiana musa por derroche de poesía.
Me extenderé a lo largo de los sueños
simulando suspensión en el vacío
como canto de ala inmóvil.
He de trasladarme a ese silencio de alturas
ondeando azules cielos sobre tu pecho moreno,
bañarme oloroso en las diáfanas aguas
de tu tórrido cuerpo de tus senos; y aliento.
Ahora que la noche entinta el pecho de la tarde,
voy a controlar los respiros de un mantra de luna
para cantarte madrigales de hierbas y tomillos
al besarte como no he besado a ninguna.
Llegare hasta tu alcoba perfumado de estrellas,
me veras cuerpo a cuerpo imbuido en tu vientre,
y al besarte en la boca temblaras toda toda,
con la lengua y los labios en frenesí inconsciente.
abriré la ventana en sus dos parpados,
a la cotidiana musa por derroche de poesía.
Me extenderé a lo largo de los sueños
simulando suspensión en el vacío
como canto de ala inmóvil.
He de trasladarme a ese silencio de alturas
ondeando azules cielos sobre tu pecho moreno,
bañarme oloroso en las diáfanas aguas
de tu tórrido cuerpo de tus senos; y aliento.
Ahora que la noche entinta el pecho de la tarde,
voy a controlar los respiros de un mantra de luna
para cantarte madrigales de hierbas y tomillos
al besarte como no he besado a ninguna.
Llegare hasta tu alcoba perfumado de estrellas,
me veras cuerpo a cuerpo imbuido en tu vientre,
y al besarte en la boca temblaras toda toda,
con la lengua y los labios en frenesí inconsciente.