Ibrahim Sadhid
Poeta recién nacido
Ahora que no estás aquí,
puedo sentir que vives en mi respiración,
en cada latido de mi corazón,
me detengo un instante a pensar:
tu sonrisa, tu forma de caminar,
esa manera única de regañar,
de corregir y orientar…
Ahora que no estás aquí,
recuerdo el gesto amable,
de llevarme el café a la cama,
tu manera de bromear,
tú y yo caminando en verdes prados,
protegiéndome del frio,
Sabías consentirme…
Me decías: ¡Mi niña!
Ahora me pregunto: ¿Dónde estás?
Ahora que no estás aquí,
no puedo acostumbrarme a tu ausencia,
sé que no estás aquí,
pero yo te esperaré hasta el final,
siempre, por siempre, hasta el final.
Cuando el mar deje de existir,
cuando el Universo convulsione; y se contraiga nuevamente…
sólo entonces consideraré…
Dejar de pensar en ti.
Ahora que no estás aquí
no tengo tiempo para preguntarme;
Si te amé lo suficiente.
Sólo sé que estoy aquí,
Pensando en ti…
Quiero hablarte ahora.
Las palabras se estrellan en mis dientes,
el dolor estrangula mi garganta,
y sé que no podrás escuchar,
lo que quiero decirte.
Ahora me pregunto: ¿Dónde estás?
Ahora que no estás aquí,
mis palabras vuelan hasta ti…
Escúchame por favor,
si no estás, no las puedo repetir.
Ahora que no estás aquí,
los recuerdos caen como hojas de otoño,
esperando primavera:
aquellos días de brisas frías en la Galera.
Hoy sueño que tú y yo podemos hablar,
caminar en el parque,
dormitar en la sala o simplemente,
verte meditar.
Tengo un millón de cosas que contarte,
te quiero hablar…
Tal vez sólo hace falta respirar,
acurrucarme, descansar, dormirme, diciendo:
te extraño… Te amo…
Papá.
puedo sentir que vives en mi respiración,
en cada latido de mi corazón,
me detengo un instante a pensar:
tu sonrisa, tu forma de caminar,
esa manera única de regañar,
de corregir y orientar…
Ahora que no estás aquí,
recuerdo el gesto amable,
de llevarme el café a la cama,
tu manera de bromear,
tú y yo caminando en verdes prados,
protegiéndome del frio,
Sabías consentirme…
Me decías: ¡Mi niña!
Ahora me pregunto: ¿Dónde estás?
Ahora que no estás aquí,
no puedo acostumbrarme a tu ausencia,
sé que no estás aquí,
pero yo te esperaré hasta el final,
siempre, por siempre, hasta el final.
Cuando el mar deje de existir,
cuando el Universo convulsione; y se contraiga nuevamente…
sólo entonces consideraré…
Dejar de pensar en ti.
Ahora que no estás aquí
no tengo tiempo para preguntarme;
Si te amé lo suficiente.
Sólo sé que estoy aquí,
Pensando en ti…
Quiero hablarte ahora.
Las palabras se estrellan en mis dientes,
el dolor estrangula mi garganta,
y sé que no podrás escuchar,
lo que quiero decirte.
Ahora me pregunto: ¿Dónde estás?
Ahora que no estás aquí,
mis palabras vuelan hasta ti…
Escúchame por favor,
si no estás, no las puedo repetir.
Ahora que no estás aquí,
los recuerdos caen como hojas de otoño,
esperando primavera:
aquellos días de brisas frías en la Galera.
Hoy sueño que tú y yo podemos hablar,
caminar en el parque,
dormitar en la sala o simplemente,
verte meditar.
Tengo un millón de cosas que contarte,
te quiero hablar…
Tal vez sólo hace falta respirar,
acurrucarme, descansar, dormirme, diciendo:
te extraño… Te amo…
Papá.
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