Ahora que ya no estás,
¿será el mismo cielo, el mismo mar será?
¿estará todavía el caminito
esperando la suavidad de tus pisadas?
Aquel pajarillo que posaba para ti en las ramas de la buganvilla,
el gracioso arbolito a cuya sombra nos cobijamos,
la hamaca de la playa cuyo vaivén te mecía,
mientras yo, al aroma de tu cabello,
en tu pecho ccomo un niño soñaba:
todo esto, mi amor, ¡ya no existirá!
que la maravilla de ese instante en ese instante se esfumó,
Esta amarga realidad es peor que un cataclismo,
tiene la acidez insufrible de la angustia,
el lento acabóse de la agonía
y no cabe en la mano de la desesperación;
es más desgracia que la desgracia,
más dolorosa que la flagelación,
más triste que el hambre,
más penosa que la sed,
más negra que la ingratitud,
tan definitiva como la muerte,
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