Anna Politkóvskaya
Poeta fiel al portal
Eran tenues los brazos de la niña,
pero en ellos como ejecutores
de actos justos zozobraban fragatas de guerra.
En su furioso afán por evitar
la devastación de su sexo,
ya no quiso ser princesa y sí alpinista
con piolet para escalar la cabeza
del hombre y confirmar
cómo a los pies de la cima
comenzaba un rastro ruin de nada.
El hombre, arrastrando su cobardía a borbotones,
levantó sus manos de piedra llenas de ira
y apoyándose un tiempo miserable
la asesinó borrando su nombre.
Ahora solo queda la rabia toda,
como quien lleva un mar borracho
dentro del pecho, que va depositando en la memoria
su rastro jadeante y reúne a golpes insaciables
su armamento de gritos
porque hay sangre en la tierra y en su boca sangre.
pero en ellos como ejecutores
de actos justos zozobraban fragatas de guerra.
En su furioso afán por evitar
la devastación de su sexo,
ya no quiso ser princesa y sí alpinista
con piolet para escalar la cabeza
del hombre y confirmar
cómo a los pies de la cima
comenzaba un rastro ruin de nada.
El hombre, arrastrando su cobardía a borbotones,
levantó sus manos de piedra llenas de ira
y apoyándose un tiempo miserable
la asesinó borrando su nombre.
Ahora solo queda la rabia toda,
como quien lleva un mar borracho
dentro del pecho, que va depositando en la memoria
su rastro jadeante y reúne a golpes insaciables
su armamento de gritos
porque hay sangre en la tierra y en su boca sangre.
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