LICIUS
Poeta recién llegado
Con tristeza inmensa contemplas el cielo de la noche
Al parecer se fue sin ti la barca de regreso
Y ahora añoras las angélicas, lumínicas moradas
En que tu Amado hízote dormir bajo sus besos.
Languideces al recordar los dorados instantes
En que sus ojos, tan serenos y tan puros
Hacían que la savia renovadora del Universo
Encendiera en ti el Fuego del Todo y sus mundos.
Recuerdas cuando tu Espíritu, entrelazado al suyo
Viajaba al sagrado país de las Esencias
Y tú, rebosando una felicidad indecible
Te recostabas a su lado en idílicas praderas.
Ahora eres sombra, sólo sombra entre sombras
Y tu rostro y tus manos son de tierra, como el de todos
Deambulas, consumido por el aire de los muertos
Una y otra vez impelido... hacia el Temor y hacia el Odio.
LICIUS
©Derechos Reservados de Autor.
Al parecer se fue sin ti la barca de regreso
Y ahora añoras las angélicas, lumínicas moradas
En que tu Amado hízote dormir bajo sus besos.
Languideces al recordar los dorados instantes
En que sus ojos, tan serenos y tan puros
Hacían que la savia renovadora del Universo
Encendiera en ti el Fuego del Todo y sus mundos.
Recuerdas cuando tu Espíritu, entrelazado al suyo
Viajaba al sagrado país de las Esencias
Y tú, rebosando una felicidad indecible
Te recostabas a su lado en idílicas praderas.
Ahora eres sombra, sólo sombra entre sombras
Y tu rostro y tus manos son de tierra, como el de todos
Deambulas, consumido por el aire de los muertos
Una y otra vez impelido... hacia el Temor y hacia el Odio.
LICIUS
©Derechos Reservados de Autor.
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