silver angel
Poeta recién llegado
En la noche más oscura
Un macabro hombre
Me extendió esquelética su mano,
Me dijo; sígueme un rato,
Te enseñare mi mundo,
Luego haremos un pacto
Lo acompañe a un oscuro lugar
Y aunque veía columnas de fuego
En ese sitio se sentía frio,
Intenso frio, era raro, era sombrío.
La gente que allí se encontraba
Carecía de expresiones,
Sus rostros sucios, pálidos
Para vivir ya no tenían razones.
Aunque lo comprendí,
Le pregunte, ¿en donde estamos?,
El con sutileza me responde,
-aquí por siempre vagamos-.
¡Resígnate!, decía el,
Porque a este, mi mundo
Están destinados todos
Y a perecer en cualquier modo.
Me enseño dos puertas,
Una negra, grande, se veía lujosa,
La otra blanca, pequeña,
Descuidada no muy vistosa,
Mira sobre cada puerta
Esa hermosa leyenda,
Léelas con cuidado,
Espero que sus palabras entiendas.
En la negra dice:
Si por esta puerta entras,
Primero comodidad, luego sufrirás,
En este orden lo encontrarás.
En la blanca hay:
Al esta puerta cruzar
No hay marcha atrás,
Dolor y cansancio sufrirás
Para descanso encontrar.
Luego preguntó, ¿Cuál puerta cruzarás?,
Le dije la respuesta es obvia.
No lo creo dijo con una sonrisa perturbadora,
Esto no lo decides tu y tampoco ahora.
Desperté en un frio y extraño monte,
Estaba lleno de ceniza,
Mis ropas rasgadas
Y las imágenes de ese tipo
Estaban en mi mente clavadas.
¿Sería aquel hombre macabro,
De alas peludas y cola de serpiente,
El príncipe de las tinieblas
O solo un simple sirviente?
Pero lo mas importante,
¿Que puerta voy a cruzar?,
Maldita intriga, antes era simple,
¡¡¡ahora tengo en que pensar.!!!
Un macabro hombre
Me extendió esquelética su mano,
Me dijo; sígueme un rato,
Te enseñare mi mundo,
Luego haremos un pacto
Lo acompañe a un oscuro lugar
Y aunque veía columnas de fuego
En ese sitio se sentía frio,
Intenso frio, era raro, era sombrío.
La gente que allí se encontraba
Carecía de expresiones,
Sus rostros sucios, pálidos
Para vivir ya no tenían razones.
Aunque lo comprendí,
Le pregunte, ¿en donde estamos?,
El con sutileza me responde,
-aquí por siempre vagamos-.
¡Resígnate!, decía el,
Porque a este, mi mundo
Están destinados todos
Y a perecer en cualquier modo.
Me enseño dos puertas,
Una negra, grande, se veía lujosa,
La otra blanca, pequeña,
Descuidada no muy vistosa,
Mira sobre cada puerta
Esa hermosa leyenda,
Léelas con cuidado,
Espero que sus palabras entiendas.
En la negra dice:
Si por esta puerta entras,
Primero comodidad, luego sufrirás,
En este orden lo encontrarás.
En la blanca hay:
Al esta puerta cruzar
No hay marcha atrás,
Dolor y cansancio sufrirás
Para descanso encontrar.
Luego preguntó, ¿Cuál puerta cruzarás?,
Le dije la respuesta es obvia.
No lo creo dijo con una sonrisa perturbadora,
Esto no lo decides tu y tampoco ahora.
Desperté en un frio y extraño monte,
Estaba lleno de ceniza,
Mis ropas rasgadas
Y las imágenes de ese tipo
Estaban en mi mente clavadas.
¿Sería aquel hombre macabro,
De alas peludas y cola de serpiente,
El príncipe de las tinieblas
O solo un simple sirviente?
Pero lo mas importante,
¿Que puerta voy a cruzar?,
Maldita intriga, antes era simple,
¡¡¡ahora tengo en que pensar.!!!