Hugo Augusto
Poeta recién llegado
Ahora que camino en esta noche ya olvidada,
que quizá fue tus ojos parpadeando;
ahora que siento el aire y sus caridades
y pienso: qué ganas de ser cortina
de cualquier ventana de cualquier casa
y sentir, acaso, las manos de la luz de un ángel
que asoma su rostro adentro de un hogar cálido
e imagina que es él quien ve la tele como niño;
ahora que llovizna y cantan las goteras
y yo me siento melancólico porque partes,
porque ya has partido y partirás,
porque me dejas un eco de flor en el pecho
y son tus labios esa flor, tu voz misma,
el olor de tus manos cuando nadaban en mis mejillas,
lo que nos prometimos y hoy no se cumple;
ahora que camino y pienso,
porque no he aprendido sólo a caminar,
que tal vez dentro de poco
sea por otra por quien camine,
en estas mismas calles, lamentándome,
cuando ya no te ame,
cuando ya no muera, aunque lo desee,
por el desamor que me causas,
cuando me seas indiferente
y esté mi corazón más derrotado,
pero siga su camino ahora por otros ojos,
porque ya te habrá olvidado.
que quizá fue tus ojos parpadeando;
ahora que siento el aire y sus caridades
y pienso: qué ganas de ser cortina
de cualquier ventana de cualquier casa
y sentir, acaso, las manos de la luz de un ángel
que asoma su rostro adentro de un hogar cálido
e imagina que es él quien ve la tele como niño;
ahora que llovizna y cantan las goteras
y yo me siento melancólico porque partes,
porque ya has partido y partirás,
porque me dejas un eco de flor en el pecho
y son tus labios esa flor, tu voz misma,
el olor de tus manos cuando nadaban en mis mejillas,
lo que nos prometimos y hoy no se cumple;
ahora que camino y pienso,
porque no he aprendido sólo a caminar,
que tal vez dentro de poco
sea por otra por quien camine,
en estas mismas calles, lamentándome,
cuando ya no te ame,
cuando ya no muera, aunque lo desee,
por el desamor que me causas,
cuando me seas indiferente
y esté mi corazón más derrotado,
pero siga su camino ahora por otros ojos,
porque ya te habrá olvidado.