Rosenkranz
Poeta recién llegado
Ahora ya no sueño
con esas mariposas,
ni deliro con tus manos
acariciando a mi pelo.
Ahora ya no espero intranquila
horas pegada al viejo teléfono
que nunca cantará esa melodía.
Ahora no cuento
los pasos que dejaste...
No miro las fotografías
con esa fingida sonrisa
ni busco esas fechas
en el torpe calendario.
Ya no escribo más
cuentos imaginarios
y tampoco pronuncio
las palabras que nunca
dejó escapar tu boca.
No confundo tus gritos
con tu vacío silencio...
Ahora
sólo pienso
sólo grito
sólo lloro
sólo muero
Ahora que camino por los parques
mirando los pájaros que vuelan,
ahora que camino bajo la lluvia
que nunca dejará de caer.
Todos corrieron
y me olvidaron.
Ahora no tengo
esas pesadillas
con tu sombra
ni siento tu cuerpo
al otro lado del colchón.
Tampoco trato de pegar ni ordenar
los pedazos de esas cartas rotas
porque ahora se esconder mi dolor.
Sé desgarrarme y dañarme por dentro
sin mostrar una pizca de tristeza,
sé llorar sin derramar una lágrima,
sé gritar sin pronunciar una palabra,
sé huir sin moverme a ningún sitio
y sé morir aunque nunca veas mis
ojos cerrarse por última vez.
con esas mariposas,
ni deliro con tus manos
acariciando a mi pelo.
Ahora ya no espero intranquila
horas pegada al viejo teléfono
que nunca cantará esa melodía.
Ahora no cuento
los pasos que dejaste...
No miro las fotografías
con esa fingida sonrisa
ni busco esas fechas
en el torpe calendario.
Ya no escribo más
cuentos imaginarios
y tampoco pronuncio
las palabras que nunca
dejó escapar tu boca.
No confundo tus gritos
con tu vacío silencio...
Ahora
sólo pienso
sólo grito
sólo lloro
sólo muero
Ahora que camino por los parques
mirando los pájaros que vuelan,
ahora que camino bajo la lluvia
que nunca dejará de caer.
Todos corrieron
y me olvidaron.
Ahora no tengo
esas pesadillas
con tu sombra
ni siento tu cuerpo
al otro lado del colchón.
Tampoco trato de pegar ni ordenar
los pedazos de esas cartas rotas
porque ahora se esconder mi dolor.
Sé desgarrarme y dañarme por dentro
sin mostrar una pizca de tristeza,
sé llorar sin derramar una lágrima,
sé gritar sin pronunciar una palabra,
sé huir sin moverme a ningún sitio
y sé morir aunque nunca veas mis
ojos cerrarse por última vez.