Naturu3
Poeta fiel al portal
Se degluten las sobras del escarnio.
Se mueven, sombrías, a ritmo de todos los talones de Aquiles.
En un umbral disperso, borroso ya en su amor con la memoria, reverberan las hojas clarividentes del dolor.
Hojas de malva, hojas o lavanda o fiebre fluorescente por las hojas de la planta de los pies que nos levantan, arreando recortes de hierros cortados que venan las venas del objeto amado.
Nada es rojo ya, granate dispuesto:
ofrenda lujosa, sin cuerpo, sin peso; arrullo de río.
Se mueven, sombrías, a ritmo de todos los talones de Aquiles.
En un umbral disperso, borroso ya en su amor con la memoria, reverberan las hojas clarividentes del dolor.
Hojas de malva, hojas o lavanda o fiebre fluorescente por las hojas de la planta de los pies que nos levantan, arreando recortes de hierros cortados que venan las venas del objeto amado.
Nada es rojo ya, granate dispuesto:
ofrenda lujosa, sin cuerpo, sin peso; arrullo de río.